Notas de Elena | Sábado 26 de noviembre 2016 | La ira de Eliú | Escuela Sabática


Sábado 26 de noviembre
Es peligroso que los hombres resistan al Espíritu de verdad, gracia y justicia, debido a que sus manifestaciones no están de acuerdo con las ideas de ellos y no entran dentro del molde de sus planes de acción. El Señor actúa en su propia forma y de acuerdo con sus propios planes. Oren los mortales para que puedan despojarse del yo y estar en armonía con el cielo. Oren: “No se haga mi voluntad, oh Dios, sino la tuya”. Tengan en cuenta los hombres que los caminos de Dios no son los caminos de ellos, ni sus pensamientos los pensamientos de ellos, pues él dice: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 998).
Cuando podemos relacionamos para ayudamos a ir al cielo, cuando la conversación se explaya en las cosas divinas y celestiales, entonces vale la pena conversar; pero cuando se concentra en el yo y en las cosas terrenales y sin importancia, el silencio es oro. El oído obediente recibirá la reprensión con un espíritu susceptible de recibir enseñanza. Solo entonces nuestra relación con los demás resultará beneficiosa, y cumplirá el propósito que Dios desea que lleve a cabo. Cuando se cumplen aspectos de la instrucción divina, el sabio reprensor cumple su deber, y el oído obediente escucha con un propósito definido y resulta beneficiado.
Toda relación que formamos, aunque limitada, ejerce alguna influencia sobre nosotros. El grado de nuestro sometimiento a esa influencia quedará determinado por el grado de intimidad, la constancia de la relación, y el amor y la veneración que nos inspire ese amigo (Hijos e hijas de Dios,
p. 168).
La vida no está hecha de grandes sacrificios y maravillosas realizaciones, sino de cosas pequeñas. La amabilidad, el amor y la cortesía son las características del cristiano… necesitamos admirar las preciosas cualidades que existían en el carácter de Jesús. Al relacionamos los unos con los otros, recordemos siempre que hay capítulos en la experiencia de los demás que están sellados para los ojos mortales. Hay tristes historias escritas en los libros del cielo que están celosamente guardadas de los ojos indiscretos. Allí se registran largas y arduas batallas en medio de circunstancias difíciles en el seno de los mismos hogares, que día tras día minan el valor, la fe, la confianza, hasta que la misma virilidad parece que se va a desmoronar. Pero Jesús lo sabe todo y nunca lo olvida. Para los tales, las palabras amables y afectuosas son como la sonrisa de los ángeles. El apretón de manos de un amigo, fuerte y bondadoso, vale más que el oro y la plata. Le ayuda a recuperar su hombría (Cada día con Dios, p. 144).
Escuela Sabática | Lección 10 | Para el 3 de diciembre de 2016 | La ira de Eliú | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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