Notas de Elena | Sábado 28 de enero 2017 | El bautismo y derramamiento del Espíritu Santo | Escuela Sabática


Sábado 28 de enero
Cristo sopló sobre sus discípulos y dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. Cristo es representado por su Santo Espíritu hoy en día en todas partes de su gran viña. El dará la inspiración de su Santo Espíritu a todos los de corazón contrito… Cuando los agentes humanos escogen la voluntad de Dios y se conforman al carácter de Cristo, Jesús actúa por medio de los órganos y facultades de ellos. Ponen a un lado todo orgullo egoísta, toda manifestación de superioridad, toda exigencia arbitraria, y manifiestan la humildad y la mansedumbre de Cristo. No son ya ellos mismos los que viven y actúan, sino que es Cristo el que vive y actúa por medio de ellos. Entienden las preciosas palabras de la oración del Salvador: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”… Los colaboradores de Dios tienen una opinión humilde de sí mismos. No son jactanciosos, no tienen suficiencia propia, no se ensalzan a sí mismos. Son longánimos, bondadosos, llenos de misericordia y buenos frutos. La ambición humana ocupa una posición subordinada en ellos. La justicia de Cristo los precede, y la gloria del Señor es su retaguardia (Testimonios para los ministros, pp. 214, 215).
Aquellos que en Pentecostés fueron dotados con el poder de lo alto, no quedaron desde entonces libres de tentación y prueba. Como testigos de la verdad y la justicia, eran repetidas veces asaltados por el enemigo de toda verdad, que trataba de despojarlos de su experiencia cristiana. Estaban obligados a luchar con todas las facultades dadas por Dios para alcanzar la medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Oraban diariamente en procura de nuevas provisiones de gracia para poder elevarse más y más hacia la perfección. Bajo la obra del Espíritu Santo, aun los más débiles, ejerciendo fe en Dios, aprendían a desarrollar las facultades que les habían sido confiadas y llegaron a ser santificados, refinados y ennoblecidos. Mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu Santo recibían de la plenitud de la Deidad y eran amoldados a la semejanza divina (Los hechos de los apóstoles, p. 40). Que cada uno venga a Cristo en humildad…
Usted debiera orar a Dios por sí mismo, creyendo que El escucha cada palabra que usted pronuncia. Abra su corazón para su inspección, confíese sus pecados, pídale que lo perdone, rogando por los méritos de la expiación y entonces, por fe, contemple el gran plan de redención, y el Consolador traerá todas las cosas a su recuerdo. Cuanto más estudie el carácter de Cristo, tanto más atractivo aparecerá ante usted. Llegará a estar cerca de usted, en estrecho compañerismo; sus afectos irán hacia él. Si la mente es moldeada por los objetos con los cuales más se relaciona, entonces pensar en Jesús, hablar de Él, lo capacitará para ser como él en espíritu y carácter. Reflejará su imagen en lo que es grande y puro y espiritual. Tendrá la mente de Cristo y él lo enviará al mundo como su representante espiritual (Reflejemos a Jesús, p. 57).

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