Sábado 28 de febrero
Se libra una batalla constante entre los instrumentos satánicos y las inteligencias celestiales. Satanás está empeñado en ganar el juego por las almas de los hombres. Se manifestaría mucha mayor precaución si todos pudieran ver las corrientes subyacentes de tentaciones engañosas, si pudieran discernir los fraudes satánicos que se exhiben con apariencia celestial. Habría mucho más desconfianza de la sabiduría humana y mucho más dependencia de Dios. Pero, cuando nuestra visión espiritual está opacada, no discernimos los incidentes notables que han ocurrido para apartar los pasos del pueblo de Dios de los senderos seguros hacia los que son resbalosos e indignos de confianza.
El Señor quisiera moldear la vida correctamente y afirmar los pies sobre la Roca de la Eternidad. No obstante, cuando los hombres se sienten suficientes y se exaltan a sí mismos, los ángeles se entristecen porque saben que se dejarán caer semillas de cizaña en las mentes de otros, que brotarán y producirán su cosecha…
Muchos han oscurecido de tal forma sus mentes con un sentido de suficiencia que llegaron a sentirse muy confiados, cuando habrían hecho mejor en mostrarse desconfiados y cautelosos. Si los hombres pudieran ver cuán fácilmente el yo y el orgullo espiritual se entretejen con una profesa devoción a la obra de Dios y cómo, cuando esto ocurre, se les permite arruinar la obra y distorsionar el modelo del Tejedor, orarían: “Unge mis ojos con el colirio celestial para que pueda ver todas las cosas correctamente” (Alza tus ojos, p. 93).
La adulación es un arte mediante el cual Satanás miente a la espera de engañar y llenar al instrumento humano de pensamientos elevados acerca de sí mismo… La adulación ha sido el alimento con el cual se han nutrido mucho de nuestros jóvenes; y los que han encomiado y adulado, han supuesto que estaban haciendo bien; pero estaban haciendo un mal. La alabanza, la adulación y la complacencia han hecho más para desviar a las preciosas almas por sendas falsas, que ningún otro arte inventado por Satanás.
La adulación forma parte de los modales del mundo, pero no de la forma de obrar de Cristo. Por medio de la adulación los pobres seres humanos, llenos de fragilidad y debilidades, llegan a pensar que son eficientes y dignos, y se engríen en su mente camal. Se intoxican con la idea de que poseen habilidades superiores a lo que realmente tienen, y su experiencia religiosa se desequilibra. A menos que en la providencia de Dios sean desviados de esos engaños, y se conviertan y aprendan el ABC de la religión en la escuela de Cristo, perderán sus almas (Hijos e hijas de Dios, p. 75).
http://escuelasabatica.es/

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