¡Llorad y aullad!
Sábado 29 de noviembre
Los talentos que el Señor da a sus siervos son diversos, pero deben combinarse para lograr una obra completa. Dios desea que el dinero sea considerado como un don que proviene de él; abusar de cualquier don que él nos ha dado es una traición a sus sagrados propósitos. Cuando el mayordomo utiliza mal lo que le ha sido confiado, pone en peligro su propia alma y no permite que la verdad cumpla su cometido.
[Se cita Santiago 5:1-6.] Esta es la condición de nuestro mundo en la actualidad. Los seres humanos procuran obtener todo lo que les sea posible, pagando a sus obreros salarios miserables, mientras que ellos buscan las más altas ganancias. El egoísmo, la avaricia y la codicia, cosas que son idolatría, controlan su vida. El dinero es puesto a resguardo donde nadie puede beneficiarse de él, y los que lo tienen viven en continua aflicción pensando que pueden perder su tesoro; de esa forma, el capital confiado no rinde absolutamente nada. En cambio, si se lo usara para bendecir a otros, resultaría en beneficios para el que lo reparte. Con la bendición de Dios, el dinero puesto en circulación para ayudar a otros se incrementará y multiplicará (Manuscript Releases, t. 21, p. 352,353).
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