Notas de Elena | Sábado 29 de septiembre 2018 | La Creación y la Caída | Escuela Sabática

Sábado 29 de septiembre: La Creación y la Caída
El hombre había de llevar la imagen de Dios, tanto en la semejanza exterior, como en el carácter. Solo Cristo es “la misma imagen” del Padre (Hebreos 1:3); pero el hombre fue creado a semejanza de Dios. Su naturaleza estaba en armonía con la voluntad de Dios. Su mente era capaz de comprender las cosas divinas. Sus afectos eran puros, sus apetitos y pasiones estaban bajo el dominio de la razón. Era santo y se sentía feliz de llevar la imagen de Dios y de mantenerse en perfecta obediencia a la voluntad del Padre (Patriarcas y profetas, p. 25).
Es el pecado lo que entenebrece nuestras mentes y opaca nuestras percepciones. Según se va eliminando el pecado de nuestros corazones, la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo que ilumina su Palabra y se refleja en la faz de la naturaleza, más y más lo declarará ser “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad”. Éxodo 34:6. En su luz veremos nosotros la luz, hasta que mente, corazón y alma sean transformados a la imagen de su santidad (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 335, 336).
La unión hace la fuerza. La desunión causa debilidad. Trabajando juntos y con armonía por la salvación de los hombres, debemos ser en verdad “colaboradores de Dios”. 1 Corintios 3:9. Los que se niegan a trabajar en armonía con los demás deshonran a Dios. El enemigo de las almas se regocija cuando ve a ciertos hermanos contrariándose unos a otros en su trabajo. Los tales necesitan cultivar el amor fraternal y ternura en su corazón. Si pudiesen apartar el velo que cubre el porvenir y percibir las consecuencias de su desunión, ciertamente se arrepentirían.
El mundo mira con satisfacción la desunión de los cristianos. Los incrédulos se regocijan. Dios desea que se realice un cambio en su pueblo. La unión con Cristo y los unos con los otros constituye nuestra única seguridad en estos últimos días. No dejemos a Satanás la posibilidad de señalar con el dedo a los miembros de nuestra iglesia, diciendo: “Mirad cómo éstos, que se hallan bajo el estandarte de Cristo, se aborrecen unos a otros. Nada necesitamos temer de ellos, puesto que gastan más energías luchando unos contra otros que combatiendo a mis fuerzas” (Testimonios para la iglesia, t. 8, p, 251).
La fe genuina se manifestará en buenas obras, pues las buenas obras son frutos de la fe. Cuando Dios actúa en el corazón y el hombre entrega su voluntad a Dios y coopera con Dios, efectúa en la vida lo que Dios realiza mediante el Espíritu Santo y hay armonía entre el propósito del corazón y la práctica de la vida. Debe renunciarse a cada pecado como a lo aborrecible que crucificó al Señor de la vida y de la gloria y el creyente debe tener una experiencia progresiva al hacer continuamente las obras de Cristo. La bendición de la justificación se retiene mediante la entrega continua de la voluntad y la obediencia continua (Mensajes selectos, t. l, p. 464).
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Notas de Elena para la Escuela Sabática – Lección 1
Esta semana estudiaremos la lección 1 – La Creación y la caída
Para el 6 de octubre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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