Notas de Elena | Sábado 3 de marzo 2018 | El papel de la mayordomía | Escuela Sabática

Sábado 3 de marzo
El pueblo de Dios se distinguirá como un pueblo que lo sirve plena y cordialmente, no honrándose a sí mismo, sino recordando que mediante un pacto solemnísimo se han comprometido a servir al Señor y únicamente a él.
Dios exige que sus hijos sean perfectos… La vida de Cristo sobre la tierra fue una perfecta expresión de la ley de Dios, y cuando los que pretenden ser hijos de Dios llegan a ser semejantes a Cristo en carácter, serán obedientes a los mandamientos de Dios…
Todas las cosas deben ser vistas a la luz del ejemplo de Cristo. Él es la verdad. Él es la verdadera luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. Escuchad sus palabras, copiad su ejemplo de abnegación y sacrificio, y mirad a los méritos de Cristo para obtener la gloria de carácter que él posee para concedérosla. Los que siguen a Cristo no viven para agradarse a sí mismos. Las normas humanas son como cañas débiles. La norma del Señor es la perfección de carácter (La maravillosa gracia de Dios, p. 148).
“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros” Juan 15:3, 4… Cristo es representado como la vid que imparte el alimento, la vitalidad, la vida, el espíritu, el poder, a fin de que el pámpano pueda llevar fruto y entonces, cuando venga la aflicción y el desaliento, ustedes muestren un fruto de carácter diferente al del mundo. Es evidente que están conectados con Jesucristo y que hay un poder que los sustenta en todas sus aflicciones, chascos y pruebas; y este poder y esta gracia son los que mitigan toda aflicción. Cuando se acerque a sus labios la copa de la aflicción, recuerden que hay un Consolador y un Ayudador. La copa de la consolación les será colocada en la mano, y ese puede ser uno de los períodos más felices de su vida.
Toda la habilidad, todo el poder, toda la capacidad de razonamiento, todo el talento que ustedes tienen deben manifestarse en la vida religiosa; la bondad, la compasión, la piedad y el amor a Dios, es el fruto que lleva el pámpano que está unido a la vid viviente (Reflejemos a Jesús, p. 347).
Si hubo alguna vez un pueblo que necesitó luz, es el que está viviendo en los días finales de la historia de esta tierra. Queremos saber qué dice la Escritura. Anhelamos allegamos a los oráculos vivientes de Dios. Queremos esa fe viva que ase el brazo del poder infinito, y deseamos confiar con todo nuestro ser en Cristo Jesús nuestra justicia.
Y podemos hacerlo. Sí, lo hacemos provechosamente para el interés de nuestra propia alma.
Tú puedes unirte a la Vid viviente. Cada miembro de tu ser entero puede unirse a esa Vid, y la savia y el alimento que vienen de la vid nutrirán la rama que está en la Vid, hasta que seas uno con Cristo como él era uno con el Padre. De esa manera sus bendiciones te serán impartidas. Pero, hermanos, no hemos tenido fe. Hemos deshonrado a Dios con nuestra incredulidad demasiado tiempo (Fe y obras, p. 66).
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Notas de Elena G. de White
Lección 10: Para el 10 de marzo de 2018
El papel de la mayordomía
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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