Notas de Elena | Sábado 7 de abril 2018 | Daniel y el tiempo del fin | Escuela Sabática
Daniel y el tiempo del fin

Sábado 7 de abril
Maravillosa es la obra que Dios quiere realizar por medio de sus siervos, a fin de que su nombre sea glorificado. Dios hizo de José una fuente de Vida para la nación egipcia. Por medio de José conservó la vida a todo el pueblo. Por medio de Daniel, Dios salvó la Vida de todos los sabios de Babilonia. Y estas liberaciones fueron lecciones objetivas; ilustraron ante el pueblo las bendiciones espirituales que le eran ofrecidas por la relación con el Dios a quien adoraban José y Daniel. Así también desea impartir hoy por medio de su pueblo, bendiciones al mundo.
Cada obrero en cuyo corazón habita Cristo, todo aquel que quiere revelar su amor al mundo, es colaborador con Dios para beneficiar a la humanidad. Mientras recibe del Salvador gracia para impartirla a otros, fluye de su ser entero la oleada de Vida espiritual (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 230).
No fue el propósito de Dios que su pueblo construyera una muralla de separación entre ellos y sus semejantes. El corazón del Amor infinito abarcaba a todos los habitantes de la tierra. Aunque le habían rechazado, constantemente procuraba revelárseles, y hacerlos participes de su amor y su gracia. Su bendición fue concedida al pueblo escogido, para que éste pudiera bendecir a otros.
Dios llamó a Abraham, le prosperó y le honró; y la fidelidad del patriarca fue una luz para la gente de todos los países donde habitó. Abraham no se aisló de quienes le rodeaban. Mantuvo relaciones amistosas con los reyes de las naciones circundantes, y fue tratado por algunos de ellos con gran respeto; su integridad y desinterés, su valor y benevolencia, representaron el carácter de Dios. A Mesopotamia, a Canaán, a Egipto, hasta a los habitantes de Sodoma, el Dios del cielo se les reveló por medio de su representante (Patriarcas y profetas, p. 384).
Los hijos de Dios deben ser conductos para la manifestación de la más elevada influencia del universo…
El plan que Dios se propone llevar a cabo hoy mediante su pueblo, es el mismo que deseaba llevar a cabo mediante Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia, la justicia y el amor de Dios revelados en la iglesia, el mundo ha de obtener una representación de su carácter. Y cuando la ley de Dios quede así manifestada en su Vida, el mundo reconocerá la superioridad de los que aman, temen y sirven a Dios por encima de todos los demás habitantes de la tierra.
Los ojos del Señor observan a cada uno de sus hijos; él tiene planes para cada uno de ellos. Él se propone que quienes practiquen sus santos preceptos constituyan un pueblo distinguido. Al pueblo de Dios de este tiempo, tanto como al antiguo Israel, se le aplican las palabras que Moisés escribió por inspiración del Espíritu: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra” (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 20, 21).
====================================
Notas de Elena G. de White
Lección 2: Daniel y el tiempo del fin
Para el 14 de abril de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

(56)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*