Viernes 17 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Evitad toda cuestión que se relacione con la humanidad de Cristo que pueda ser mal interpretada. La verdad y la suposición tienen no pocas similitudes. Al tratar de la humanidad de Cristo, necesitáis ser sumamente cuidadosos en cada afirmación, para que vuestras palabras no sean interpretadas haciéndoles decir más de lo que dicen, y así perdáis u oscurezcáis la clara percepción de la humanidad de Cristo combinada con su divinidad. Su nacimiento fue un milagro de Dios. […] Nunca dejéis, en forma alguna, la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de corrupción o una inclinación hacia ella descansaron sobre Cristo, o que en alguna manera se rindió a la corrupción. Fue tentado en todo como el hombre es tentado, y sin embargo él es llamado ‘el Santo Ser’. Que Cristo pudiera ser tentado en todo como lo somos nosotros y, no obstante, fuera sin pecado es un misterio que no ha sido explicado a los mortales. La encarnación de Cristo siempre ha sido un misterio, y siempre seguirá siéndolo”.–“Comentarios de Elena G. de White”, CBA 5:1.102, 1.103.PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee la cita de Elena de White que antecede, acerca de la naturaleza humana de Cristo. Debemos afrontar el hecho de que la naturaleza humana de Jesús, así como su naturaleza divina, es una gran verdad que por ahora no podremos entender completamente. Ella escribió: “La encarnación de Cristo siempre ha sido un misterio, y siempre seguirá siéndolo”. ¿Por qué debemos ser muy cuidadosos acerca de pronunciar juicios severos sobre quienes no comprenden este “misterio” del mismo modo que nosotros?
2. Piensa acerca de lo que sucedió en el monte de la transfiguración. Este evento en la historia de la salvación estaba por ocurrir, y ¿qué hacían los discípulos que subieron al monte con él? ¡Dormían! ¿De qué modo puede ser esta una metáfora de nosotros mismos, como creyentes o como iglesia, que vivimos justo antes de otro gran evento: la segunda venida de Jesús?
3. Lee algunas de las cosas que Jesús dijo acerca de sí mismo. ¿Por qué, entonces, la idea de que Jesús fue solo un gran hombre, un gran profeta o un gran dirigente espiritual tiene una falla lógica? ¿Por qué debemos aceptar que era lo que él dijo ser, y no un lunático o un engañador? ¿Por qué no hay otra opción para nosotros con respecto a la identidad de Jesús?
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