Notas de Elena - Libro - Segundo trimestre 2013 - Escuela Sabática

Notas de Elena – Libro – Segundo trimestre 2013 – Escuela Sabática

Sábado 4 de mayo

El mensaje de misericordia enviado por el Padre mediante Cristo es para que lo escuche todo el mundo. Cristo vino a revelar el carácter de Dios. No seleccionó una porción de la raza humana para darle un valor ilimitado, sino que su gracia es para todos y su estima por cada alma es infinita. También su poder es ilimitado por su relación con el Padre. Si no fuera por su gran sacrificio al dar su vida por la humanidad, la raza humana perecería en sus pecados. Después de la caída de Satanás y de los seres humanos, Cristo se ofreció para damos otra oportunidad. Solo él podía hacerlo, pues solo alguien igual a Dios podía llevar a cabo el gran plan de redención. Si Cristo ha dado tal ejemplo de incomparable amor, ¿no deberían los que profesan su nombre tener el mismo espíritu? Cristo dice: “Yo soy la luz del mundo”. Él es el gran manantial de vida y salvación (Manuscript Releases, tomo 13, p. 160).

La vida de Cristo fundó una religión sin castas, en la que judíos y gentiles, libres y esclavos, unidos por los lazos de fraternidad, son iguales ante Dios. Nada hubo de artificioso en sus procedimientos. Ninguna diferencia hacía entre vecinos y extraños, amigos y enemi­gos. Lo que conmovía el corazón de Jesús era el alma sedienta del agua de vida.

Nunca despreció a nadie por inútil, sino que procuraba aplicar a toda alma su remedio curativo. Cualesquiera que fueran las personas con quienes se encontrase, siempre sabía darles alguna lección adecua­da al tiempo y a las circunstancias. Cada descuido o insulto del hombre para con el hombre le hacía sentir tanto más la necesidad que la huma­nidad tenía de su simpatía divina y humana. Procuraba infundir espe­ranza en los más rudos y en los que menos prometían, presentándoles la seguridad de que podían llegar a ser sin tacha y sencillos, poseedores de un carácter que los diera a conocer como hijos de Dios (El ministerio de curación, p. 16).

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