Sábado 10 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 17:9-11, 20-24; 1 Corintios 12:12-18; Hechos 4:32, 33; 1:8; 15:1-31; Mateo 18:16-20.

PARA MEMORIZAR:

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efe. 4:1-3).

LA  UNIDAD   ES  ESENCIAL  para  el reavivamiento.  Los conflictos, las divisiones y las luchas no crean un ambiente  para alimentar el reavivamiento. En Pentecostés, el Espíritu Santo cayó sobre una iglesia que se había unido en la misión de Cristo al mundo. Sus pequeñas diferencias fueron subordinadas al llamado mayor de la misión de Cristo. Luchar por la supremacía  cesó a la luz de la comisión de Cristo de alcanzar  con el evangelio a los perdidos.  Si los primeros seguidores de Cristo hubieran estado luchando por el poder, la obra habría sido bloqueada desde el comienzo. En su lugar, convencidos por el Espíritu Santo de que debían morir al yo, se unieron en propósito y misión.

Sin unidad, no puede haber reavivamiento. Donde reinan los celos, la envidia y la lucha por la supremacía,  el poder  del Espíritu Santo es retenido.  Es vital romper las barreras que a veces nos separan, y que entremos en la unidad que Cristo procura para su iglesia.

(234)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*