Sábado 11 de abril 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | ¡Ve con esta tu fuerza!

Mirándolo Jehová, le dijo: ‘Ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de manos de los madianitas. ¿No te envío yo?” (Jueces 6:14).

Durante siete años los amalécitas y madianitas habían oprimido al pueblo de Israel. Robaban sus cosechas, destruían sus viviendas y mataban a sus jóvenes. El empobrecimiento era cada vez mayor. Ellos ni siquiera estaban bien organizados y se veían indefensos ante un ejército bien pertrechado. Desesperados, levantaron su voz a Dios pidiendo su ayuda. Necesitaban un líder. Pero el Señor ya lo tenía visto. Se trataba de Gedeón, quien entonces se preguntaba “cómo se podría hacer para sacudir el yugo opresor de su pueblo” (Patriarcas y profetas, p. 530).
La Biblia presenta entonces un diálogo entre el ángel de Jehová y Gedeón (6:11-16) que, en realidad, es el diálogo entre Dios y su pueblo oprimido, una expresión del razonamiento del creyente en momentos de incertidumbre e inseguridad. Además, representa aun la reflexión entre la orden imperativa de Dios y la fe vacilante que trata de eludirla. El punto central de este diálogo se encuentra en el versículo 14, donde encontramos cuatro ideas bien diferenciadas: la interpelación de Dios a Gedeón (“mirándolo Jehová, le dijo”), la orden imperativa (“Salvarás a Israel de la mano de los madianitas”), el descubrimiento de su fuerza (“Ve con esta tu fuerza”) y la promesa (“¿no te envío yo?”).
Dios nunca se desentiende de nuestras luchas íntimas o interrogaciones de fe. Él nos mira porque quiere ser nuestro interlocutor personal. Su respuesta es, muchas veces, una orden imperativa: “¡Ve!” Una especie de latigazo a nuestra voluntad paralizada por la apatía o la impotencia; un estímulo y una promesa para nuestros sentimientos desencantados. “¡Ve con esta tu fuerza!”, nos dice. Pero ¿cuál es nuestra fuerza? Nuestra fuerza reposa en la Palabra de Dios, la espada de dos filos; en el evangelio eterno, potencia de Dios para salvación; en Jesucristo, que es Dios en y con nosotros, en el poder de la gracia que nos rehabilita y transforma, en la bienaventurada esperanza que ilumina el presente y el futuro, y en el Espíritu Santo que nos cualifica y potencia.
Dios te asegura su dirección y ayuda; te dice que él está comprometido contigo, que tus batallas son las suyas, que él es quien ordena la batalla, quien crea la estrategia a seguir, quien te garantiza la victoria final.
¿Acaso crees que no hay nada que puedas hacer por Dios? No te engañes. Para él, eres un elemento fundamental para proclamar su Palabra en este tiempo. Acepta su llamado y decídete a seguir sus indicaciones.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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