Sábado 11 de marzo 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes 2017 | No era la comida


“Le hizo esta promesa: ‘Señor todopoderoso, si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mi y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo’” (1 Samuel 1:11).

Nunca había estado tan enferma en mí vida. Acabábamos de regresar de Japón y, por algún motivo, diez días comiendo comida japonesa habían causado estragos en mi estómago. Cada mañana me levantaba más enferma. Después de una semana, me di cuenta de que tenía un virus muy fuerte. De manera que bebí mucha agua, me acosté y dormí todo un día y una noche. Me sorprendí cuando, la mañana siguiente, ¡seguía enferma! Y así continué semana tras semana. Tanto se alargó mi enfermedad que decidí ir a la farmacia a comprar una prueba de embarazo. ¿Resultado? Un signo de color azul. No había sido la comida japonesa, sino mi primer hijo, Caleb.
A Ana no le resultó tan sencillo. Era una de las dos esposas de Elcana y deseaba profundamente tener hijos, pero no podía. La otra esposa de Elcana se burlaba de ella, lo cual hacía llorar a Ana todo el día y perder el apetito. Su esposo la amaba, con hijos o sin ellos, y deseaba que aceptara el hecho de que no podía tener hijos. Pero Ana no podía resignarse. Un día, cuando visitaron el Tabernáculo, Ana volcó sus problemas en oración ante Dios. Le dijo que, si le concedía un hijo, se lo entregaría. Eli, el sacerdote, vio a Ana; sus labios se movían, pero no emitían sonido. Eli pensó que estaba borracha. Cuando se acercó a ella para reprenderla, Ana le explicó que estaba pidiéndole un hijo a Dios. Eli le respondió: “Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda loque le has pedido” (1 Sam. 1:17). Ana dio a luz a un niño que se convertiría en el gran profeta de Israel. Le puso por nombre Samuel “porque se lo había pedido al Señor”.
Ana dedicó su hijo a Dios porque sabía que le pertenecía a él en primer lugar. Reconoció que lo bueno que tenía en su vida se lo había concedido Dios. ¿Has pensado en eso? ¿Te das cuenta de que todo lo bueno que sucede en tu vida son bendiciones de Dios? Detente un momento y reflexiona en cuánto te ha bendecido Dios.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
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