Sábado 15 de febrero – Devoción Matutina para Menores 2014 — Cómo cambiar el clima

«La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste» (Juan 17: 3).

Se dice que no es posible cambiar el clima. Yo viví en dos lugares en los que hablar del clima era perder el tiempo. En Portland, Oregón, desde noviembre hasta abril es absurdo hablar del clima, ya que es la temporada de lluvias y todo el tiempo está lloviendo. El otro lugar es Albuquerque, Nuevo México. El sol brilla allí los 365 días del año. Es tan seguro que el sol brillará sobre un lugar llamado Sandía Crest que el periódico local promete regalar el ejemplar del día si el sol deja de brillar al menos durante un rato.
Jamás se ha visto obligado a cumplir su promesa.
Mi esposo, que es científico y matemático, disfruta convirtiendo cada faceta de la vida en ecuaciones. Si le preguntas: ¿Cómo crearías una ecuación para el clima? Su respuesta sería: aire + agua + sol = clima. Sencillo, ¿verdad? Pero si es tan sencillo, ¿cómo es que nadie ha desarrollado una manera de controlar, o al menos predecir con exactitud, el comportamiento de esos tres pequeños elementos? Con todos los adelantos tecnológicos y científicos, los huracanes continúan haciendo estragos, los tornados destruyendo ciudades y la lluvia mojando nuestras salidas. Hoy mismo la calle está llena de ramas y escombros por una inesperada lluvia con vientos huracanados que hubo anoche. .
El pecado también es sencillo. Explicado con una ecuación, sería algo así como: ser humano + tentación + acción = pecado. Pero en este caso sí hay algo que nosotros podemos hacer.
En cada noticiero oímos hablar de la violencia y la destrucción que el pecado produce. A pesar de que se castigan pecados como el asesinato, el robo y la mentira, las leyes fracasan en acabar con esos pecados. Es como el clima: todo el mundo habla de él, pero nadie puede cambiarlo. Por eso Dios dio con la fórmula ganadora: controlar el pecado. Mira el versículo de hoy.
Si lo reducimos a una ecuación matemática, sería: Jesús + arrepentimiento + perdón = vida eterna. Aunque yo no sepa nada de matemáticas, puedo entender perfectamente la solución de Dios para el problema del pecado y me encanta. ¿Y a ti?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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