Sábado 15 de octubre 2016 | Devoción Matutina para Menores 2016 | Saliendo del sepulcro


He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1 Corintios 15:51,52.

Marta regresó a la casa y, en secreto, dijo a María que Jesús estaba afuera. “El Maestro ha venido y te está llamando”, susurró.
Las plañideras siguieron a María, pensando que iba al sepulcro a llorar. La pobre María quería tanto tener unos pocos momentos a solas con Jesús.
“¿Dónde lo han puesto?”, preguntó Jesús.
Juntos, todos se dirigieron hacia la tumba. Mientras caminaban, Jesús comenzó a llorar, también. No estaba haciendo una escena, como lo hacían las otras personas que estaban llorando. Era una respuesta a lo que preveía en su mente: toda la tristeza, el dolor, las lágrimas y la muerte que estaba a punto de venir sobre el mundo.
Un enorme bloque de piedra con forma de rueda se había hecho rodar contra la entrada a la cueva donde había sido colocado el cuerpo de Lázaro. Jesús podría haber ordenado a los ángeles que movieran la piedra, pero utiliza a la gente cada vez que es posible.
“¡Quiten la piedra!”, ordenó Jesús.
Teniendo una mentalidad práctica, Marta se quejó: “Señor, a esta altura su cuerpo se está descomponiendo y apestará. Ha estado muerto por cuatro días”. “¿No te dije que si creyeras verías la gloria de Dios?”, replicó Jesús.
Los hombres quitaron la enorme piedra. Allí, dentro de la oscura tumba rocosa, yacía el cuerpo de Lázaro. La multitud estaba en silencio, a la vez que se paraba en puntillas de pie, esperando. Jesús levantó su cabeza y oró a su Padre celestial, para que todos supieran que él y Dios trabajaban juntos. Luego, parándose más cerca de la entrada a la cueva, gritó en una voz muy alta: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43).
Todos los ojos miraban con un interés intenso, y cada oreja escuchaba cuidadosamente el más mínimo sonido posible. Hubo un movimiento dentro de la tumba y luego Lázaro, envuelto en vendas, se acercó con dificultad hasta la entrada.
“Desátenlo, así puede caminar”, ordenó Jesús.
¡Lázaro estaba vivo y libre! Ya no estaba enfermo, ¡sino con perfecta salud!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2016
¡GENIAL!
Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
Lecturas devocionales para niños 2016
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Matutinas, Menores

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