Sábado 16 de mayo 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Ejemplo y perseverancia de una madre

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. Proverbios 31:10

Vengo de una familia no muy numerosa: mi mamá, mi papá, mi hermana, mi hermano y yo, la mayor.
Mi mamá aceptó el evangelio gracias a la revista El Centinela, que un colportor llevaba mensualmente a su trabajo. Luego conoció a mi papá, un fiel católico, y se hicieron novios. Él iba con ella a la iglesia y a todas las actividades pero, cuando se casaron, todo cambió, y ya no la acompañaba.
Con la llegada de las dos hijas, la situación se complicó un poco más. Papá nos llevaba con él a sus actividades de los sábados, y mamá tenía que ir sola a la iglesia. A pesar de eso, mamá hacía el culto con nosotras todos los días, cantábamos, aprendíamos versículos de memoria, y nos enseñaba a orar. Ella oraba por nosotras y por papá. Con el paso del tiempo y, gracias a Dios, papá nos permitió ir a la iglesia.
Por aquella época, papá decidió llevarnos a Italia a conocer a su mamá. En casa de la abuelita, mi hermanita y yo hacíamos juntas nuestro culto. Un día le dijeron a mi papá:
-¿Cómo es posible que tus hijas [teníamos nueve y seis años] no estén bautizadas? ¡Tienen que hacer la primera comunión!
Nosotras orábamos en silencio, y una vez escuchamos a papá decir:
-Su mamá no está aquí. Yo no puedo tomar solo esta decisión.
Regresamos, pasó el tiempo, y llegó un hermanito varón. La situación era estable. Seguíamos orando para que mi papá aceptara a Jesús. Mamá se mantuvo firme en la fe; era una mujer de oración.
-Es lo único que tenemos -nos decía-. Nunca olviden que Dios debe ser lo primero, lo mejor y lo único; sin él, nada vale la pena.
Nunca vimos a mamá perder tiempo en actividades triviales ni en actitudes vanidosas, sino que pasaba tiempo con Jesús; cada día dedicaba su vida a su familia y nos inspiraba a ir a los pies de Cristo. Finalmente, papá y mamá se divorciaron; pero al final de su vida, cuando papá estaba gravemente enfermo en mi casa, ella lo cuidó hasta su muerte.
Doy gracias a Dios por la madre que me dio; y tú, amiga, agradécele por la tuya.— Josefina Pérez.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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