Sábado 19 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Ven y ve

“Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: ‘Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret’. Natanael le dijo: ‘¿De Nazaret puede salir algo bueno?’ Respondió Felipe: ‘Ven y ve’ ” (Juan 1:44-46).

Casilda era una mujer de porte sencillo pero afable, siempre sonriente, poco habladora pero de mirada entre escrutadora y bondadosa; tendría entonces unos sesenta años, y le acompañaban a las reuniones su hijo y su nuera. Casilda no sabía escribir y apenas podía leer, pero, en su humilde bolso, llevaba siempre una Biblia que había aprendido a manejar, algunos folletos y hojitas con la dirección de la iglesia. Era una ferviente y convencida adventista y una gran misionera. Además de sus hijos, varias personas invitadas por ella frecuentaban las conferencias bíblicas que todos los domingos daba el pastor Daniel Sanz.
Pero ¿cómo lo hacía? ¡Oh! El Espíritu Santo le había otorgado varios dones, uno de ellos especial, particularmente diseñado para ella, don que ejercía con gran eficacia.
Casilda paseaba por los jardines y parques de la ciudad, por los lugares por donde transitaba más gente. Se sentaba en un banco, sacaba su Biblia y buscaba algún texto que tenía subrayado. Cuando alguien se sentaba a su lado, le pedía amablemente que le leyera el pasaje, excusándose por apenas saber leer. Es fácil imaginar que, en la mayoría de los casos, la petición daba lugar a preguntas de parte del lector y a testimonios de la hermana Casilda. Después, cuando la ocasión era propicia y, como hizo Felipe con Natanael, evitando siempre la discusión, Casilda Olivares invitaba a su lector y compañero de banco: “Ven y ve”.
Un domingo por la tarde, la vi llegar al vestíbulo de la Iglesia central de Madrid (España) acompañada de un elegante señor, con cara de curiosidad, que era extranjero y que ¡solo hablaba inglés y entendía un poquito el español! Afortunadamente, nuestro pastor pudo comunicarse con él en su lengua y el caballero se quedó a escuchar la conferencia, sentado junto a Casilda.
¿Cuál era el don de esta hermana? ¿Cómo conseguía traer a la iglesia a viandantes, incluso extranjeros? No lo sé bien, pero, en todo caso, tenía consagración, amor por las almas, sabiduría de lo alto, humildad, bondad, persuasión, paciencia y el don particular de inspirar confianza. Aún hoy, “Ven y ve”, sigue siendo uno de los recursos del cielo para llevar las almas a Jesús.
Pide al Dios de los cielos que te ayude hoy a ejercitar tus dones porque, no lo dudes, los tienes.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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