NOTAS DE ELENA 2013Sábado 19 de enero
La mente y la mano divinas han conservado puro a través de los siglos el relato de la creación. Únicamente la Palabra de Dios nos presenta los anales auténticos de la creación de nuestro mundo. Esta Palabra ha de constituir el estudio principal en nuestras escuelas. En ella podemos aprender lo que nuestra redención costó al que desde el principio era igual al Padre, y sacrificó su vida para que un pueblo pudiese subsistir ante él, redimido de todo lo terreno, renovado en la imagen de Dios (Consejos para los maestros, p. 15).
“Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos” (Salmo 102:25).
Al principio, Dios se revelaba en todas las obras de la creación. Fue Cristo quien extendió los cielos y echó los cimientos de la tierra. Fue su mano la que colgó los mundos en el espacio, y modeló las flores del campo. Él “asienta las montañas con su fortaleza”, “suyo es el mar, pues que él lo hizo” (Salmo 65:6; 95:5). Fue él quien llenó la tierra de hermosura y el aire con cantos. Y sobre todas las cosas de la tierra, el aire y el cielo, escribió el mensaje del amor del Padre (Exal-tad a Jesús, p. 40)

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