Sábado 2 de enero 2016 | Devoción Matutina para Mujeres 2016 | Sígueme

El único camino hacia la fe es el de la obediencia a la llamada de Jesús. Dietrich Bonhoeffer

“Sígueme” Esta fue la primera y la última palabra que Jesús dirigió a Pedro. Situémonos en la primera escena: “Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Les dijo Jesús: ‘Síganme’ ” (Mar. 1:16, 17). Así de simple. Sencillamente, Jesús es quien llama: “Ven detrás de mí”. No hay ningún programa: el plan consiste en abandonar la comodidad y la relativa seguridad de la vida para emprender un camino imprevisible, de posibilidades infinitas que el mismo Jesús va abriendo ante nosotras. Pedro dejó sus redes y siguió a Jesús.
Ahora la segunda escena. Después de resucitar, “Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del Lago de Tiberias” (Juan 21:1). A instancias de Pedro, se hallaban pescando (Juan 21:3), es decir, ejerciendo de nuevo la antigua profesión que ya había abandonado una vez. Tras una intensa conversación con el apóstol, Jesús le dijo una vez más: “Tú sígueme” (Juan 21:22). De nuevo se presentó ante Pedro la única posibilidad de creer en Jesús: abandonarlo todo, y seguirle.
Tu vida y la mía también se encuentran enmarcadas por esta llamada: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mar. 8:34, RV95). Seguir a Jesús conlleva tres pasos: 1) obediencia voluntaria, no forzada: “Si alguno quiere”. Jesús no impone nada, no espera nada, todo depende de nuestra decisión, completamente libre. 2 ) Negación de una misma.
Esto no consiste en maltratar el cuerpo ni en recluirse de la vida o la sociedad.
Negarse a una misma es fijarse en quien nos ha llamado y en el camino que abre delante de nosotras, y no fijarse en una misma y en los caminos que nos gustan.
3) Aceptación de lo negativo, o dicho en términos bíblicos, “tomar la cruz”. La cruz significa rechazo y sufrimiento, pero no porque en el sufrimiento haya nada digno ni constituya un mérito para la salvación, sino porque “el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho y sería rechazado” (Mar. 8:31). Seguir a Jesús es correr su suerte.
“Sígueme” es la primera y la última palabra que Jesús nos dirige cada día.
Por tanto, cada día, hemos de tomar una decisión.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mar. 8:34, RV95).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2016
Ante todo, cristiana
Por: MÓNICA DÍAZ
Lecturas Devocionales para Damas 2016
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