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Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer… Mateo 25:42.

Ojalá que nunca sientas hambre de verdad. Con el transcurso de las horas comenzamos a sentir un ruidito en la barriga y rápidamente lo solucionamos con una buena merienda o un nutritivo almuerzo. Pero el hambre de verdad se siente cuando no recibes ni almuerzo, ni merienda. Es sentir un ruido en la panza, y un vacío en el estómago y saber que no tienes cómo saciarlo. Por increíble que parezca, eso le sucede todos los días a alguien, en algún lugar del mundo. ¡El hambre es cruel!

Cuando puedas ayudar a otra persona dándole comida, hazlo. Y también habla con Dios respecto a este problema. Él se interesa por todos y hará algo para ayudar a los que tienen necesidad de alimento, pero no dejes de hacer tu parte.

Si tú disminuyes el sufrimiento de alguien, vas a ver que eso también te hará bien.

Muéstrame, Señor, lo que yo puedo hacer para disminuir el sufrimiento de o tras personas. ¡Amén!

 Hablemos con Dios

Muéstrame, Señor, lo que yo puedo hacer para disminuir el sufrimiento de o tras personas. ¡Amén!

MEDITACIONES MATINALES PARA NIÑOS PEQUEÑOS

HABLEMOS CON DIOS

Por: Sueli Ferreira de Oliveira – Marta Irokawa

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