Sábado 22 de agosto 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Dios tiene algo mejor para ti

Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Juan 11:5, 6

Entre los amigos registrados en las Escrituras que amaban verdaderamente a Jesús, y con quienes él tenía plena confianza, estaban Lázaro, Marta y María. Y Jesús los amaba a ellos.
Aunque Jesús los amaba, cuando Lázaro enfermó de gravedad, para desconcierto de sus discípulos demoró dos días en llegar a Betania. Grande fue la angustia que sufrieron sus hermanas cuando vieron morir a Lázaro, sin que Jesús llegara para evitarlo. En el relato Jesús les dice a sus discípulos: “Para que el Hijo de Dios sea glorificado” (Juan 11:4). Sabiendo lo que sus discípulos podrían pensar, incluso, hasta dudar de él, añadió: “Me alegro… de no haber estado allí” (Juan 11:15).
Jesús les tenía preparada una sorpresa. Él tenía algo mejor que simplemente sanar al enfermo, algo que demostraría más su amor por ellos, y que, definitivamente, fortalecería su fe en él. El Maestro sabía que si hubiera llegado a tiempo, Lázaro no habría muerto. Ante su presencia, la muerte no hubiera tenido poder sobre su amigo (ver El Deseado de todas las gentes, cap. 58, p. 499). En su amor y sabiduría postergó su viaje a Betania, pero cuando llegó, realizó uno de los milagros más grandes y asombrosos que registran las Escrituras: resucitó a Lázaro.
A veces nos sucede a nosotras algo similar. Clamamos a Dios por ayuda, y esta “no llega”. Desesperamos y aun creemos que Dios nos ha olvidado. Nuestras esperanzas y nuestra fe se marchitan, y le reclamamos al Señor, creyendo que nos ha dejado a nuestra suerte. Meditemos en la experiencia de Marta y María. Si Jesús hubiera llegado enseguida, según esperaban ellas, no habrían podido presenciar el milagro de la resurrección de su hermano. Si Jesús hubiera curado a Lázaro, seguramente habría sido motivo de gratitud, mas con el tiempo podían olvidarlo. Pero el milagro de la resurrección fue algo que jamás olvidaron. Ni ellos, ni las siguientes generaciones.
Hermana, cuando creas que tus oraciones no llegan al cielo, piensa que Dios te tiene preparado algo mejor. A mayor espera, más gozosa la recepción de su bendición. Prepárate para disfrutar las maravillas que Dios tiene reservadas para ti y para los tuyos.—Ximena Rivera.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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