Sábado 24 de septiembre 2016 | Devoción Matutina para Menores 2016 | Deteniendo la marea de popularidad


Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. Juan 6:15.

No solo se alimentó a más de cinco mil personas del pequeño almuerzo del niño, que Jesús bendijo, ¡además, hubo doce cestas con restos de esa comida!
“Junten los pedazos que sobraron”, dijo Jesús a sus discípulos, “para que no se pierda nada” (Juan 6:12). Quería que distribuyeran todos los sobrantes entre la gente, para que cuando volvieran a sus hogares pudieran compartir con sus amigos y familiares la comida que había bendecido. Y así como las palabras que Jesús había hablado aquel día, la comida espiritual se multiplicaría una y otra vez.
La multitud estaba entusiasmada. Cada día seguía creciendo la convicción de que Jesús era aquel de quien Moisés había profetizado que vendría. El milagro de la alimentación a miles los había convencido. ¡Solo pensaban en cómo podría liberarlos de los odiados romanos! No tenían necesidad de preocuparse si los soldados resultaban heridos en la batalla, ¡Jesús podía sanarlos inmediatamente o resucitarlos! Israel podría conquistar reinos. ¡Ahora era el momento de coronarlo rey!
Los discípulos también se contagiaron de la emoción. Judas estaba particularmente entusiasmado. Soñaba con la idea de ser un líder en este nuevo reino victorioso.
Pero, Jesús percibió inmediatamente lo que estaba ocurriendo. Mientras todos vibraban con pensamientos alegres y ardían de entusiasmo por él, Jesús llamó a sus discípulos. “Preparen el bote y regresemos a Capernaum”, ordenó.
¿Qué? ¿Irse justo ahora, cuando la gente estaba lista para coronarlo como rey?
Todo el tiempo habían esperado que su popularidad alcanzara este punto. ¿Cómo podía dar tal orden? Discutieron y protestaron, pero no sirvió de nada; nunca antes Jesús les había hablado con tanta autoridad. Taciturnos y silenciosos, volvieron a la playa.
La multitud, alegre y ansiosa, se dirigió a Jesús esperando coronarlo, pero él los despidió con unas pocas palabras tranquilas. La gente, así como sus discípulos, habían perdido de vista el objetivo de su misión: no había venido a gobernar a Israel, como ellos imaginaban, sino a fundar un Reino en sus corazones, de manera que pudieran ser restaurados a la imagen de Dios.
Con estos pensamientos dando vueltas en su cabeza, Jesús subió la montaña para estar en soledad con su Padre. Por cuatro horas oró para poder mostrarles la verdad sobre sí mismo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2016
¡GENIAL!
Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
Lecturas devocionales para niños 2016
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