«Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. ¡Alabadlo, bendecid su nombre!) (Salmo 100:4).

En estados unidos, cada cuarto jueves de noviembre, se celebra un día nacional de acción de gracias («Thanksgiving Doy», en inglés). En 1621, los padres peregrinos celebraron la cosecha de otoño con un banquete de acción de gracias.

Cuando llega el Día de Acción de Gracias, los que son de habla inglesa dicen a los amigos y familiares: «Happy Thanksgiving!». Los de habla hispana se felicitan diciendo: «Feliz Día de Acción de Gracias».

Las personas de habla francesa que viven en Norteamérica se desean mutuamente: «Bonne Action de Gráce» o «Joyeux Thanksgiving». Para los canadienses franceses, el Día de Acción de Gracias es «Le Jour de I”Action de Gráce”, y en Francia se conoce como «Le Jour de Merci Donnant”.

Con motivo del Día de Acción de Gracias, la iglesia a la que asistimos mi esposa y yo prepara cestas con comida que se reparten entre los pobres. En mi familia, cuando nos sentamos a la mesa de Acción de Gracias, antes de la oración para pedir la bendición de los alimentos, se le pide a cada miembro que diga por qué está agradecido.

¿Qué diría usted si alguien le preguntara por qué está agradecido? La pregunta será fácil de responder si los miembros de la familia gozan de buena salud, si se dispone de suficiente comida y se tiene un lugar donde vivir. Si uno de los esposos no tiene trabajo o si hay algún enfermo, la pregunta resulta un tanto más difícil de responder. Y la respuesta es aún más difícil si ha fallecido un ser querido.

¿Siempre hay algo, sea lo que sea, por lo que estar agradecido? En cierta ocasión me encontraba haciendo visitas a domicilio en Miami, Florida. El pastor al que yo acompañaba preguntó por «Johnny». Su madre le contestó que se estaba preparando para los exámenes de la universidad. Cuando conocí a Johnny, vi que estaba paralizado de cintura para abajo. Nunca olvidaré sus palabras:

—Me apena ver a otros que son menos afortunados que yo.

Mi madre solía decir: «Dejé de quejarme porque no tenía zapatos cuando vi a uno que no tenía pies». Como hijos e hijas de Dios, pase lo que pase, podemos recordar que Jesús ha ido a preparar un lugar para nosotros y un día hará nuevas todas las cosas.

Señor, enséñame a ser agradecido lodos los días. Basado en Juan 6:11

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