NOTAS DE ELENA 2013Sábado 26 de enero

Nadie tiene razones para excusarse de cumplir con su deber hacia sus prójimos. Dios se ha comprometido a bendecir a quienes cumplen su mandato de amarlo a él sobre todas las cosas y a sus prójimos como a sí mismos. Al hacerlo se está cumpliendo la ley divina.

Lo que es de valor delante de Dios no es una profesión de piedad y santidad sino las obras de justicia que revelan un carácter similar al de Cristo; una actitud para ver rápidamente las necesidades de los demás y tratar de ayudarlos sin preguntarse primero: ¿Creen en las mismas doctrinas que yo? Cumplir la ley significa ser la mano ayudadora de Dios para suplir las necesidades de la humanidad sufriente, sin detener- se a investigar cuáles son las creencias religiosas de los que están en necesidad. Aquellos que son leales a los principios de la verdad divina y a la vez cumplen con su deber hacia sus prójimos, están viviendo el evangelio.

El Señor toma cuidadosa nota de quienes realizan actos de compasión y misericordia dirigidos hacia el prójimo; sus nombres quedan registrados en su libro de memoria. “Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve” (Review and Herald, 9 de abril, 1908).

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