Sábado 27 de junio 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Venga tu reino

“Preguntado por los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: ‘El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o Helo allí, porque el reino de Dios está entre vosotros’ ” (Lucas 17:20, 21).

Todas las literaturas del mundo han recordado con nostalgia el paraíso perdido y esperado con anhelo la vuelta de una edad de oro, sueño y aspiración suprema de la humanidad, para restablecer en este mundo la paz, el gozo perdurable, la dicha y la felicidad de todos. Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, aludiendo a Las metamorfosis del poeta latino Ovidio, describe ese mundo ideal del pasado y del futuro: “¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados porque entonces, los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío! Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes. […] Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia.
[…] no había el fraude, ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen…”
¿Qué es, en realidad, el reino de Dios y por qué si ya está entre nosotros hemos de convertirlo en súplica y esperanza de nuestras plegarias? Para la mayor parte de los hombres, el reino de Dios es un estado superior que se alcanzará poco a poco con o sin la ayuda de Dios. Pero para los cristianos, el reino de Dios es Jesucristo, venido del Padre a este mundo, con todo el poder de la gracia salvadora.
Hoy, el reino de Dios es un reino invisible, una inmensa espera, la espera de su regreso, de una segunda venida en la que establecerá definitivamente su reino en la tierra. Cuando nosotros pedimos “venga tu reino”, pedimos que Jesucristo regrese, pero no a nuestros corazones, espiritualmente, porque eso ya lo hace por medio del Espíritu Santo, tampoco que venga como ya lo hizo, cubriendo su divinidad, sino que venga como Rey de gloria, como Señor todopoderoso, como Juez de toda la tierra.
Se trata de un evento visible por todos, final, es decir, más allá del cual no hay nada más que esperar. Cuando pedimos “venga tu reino”, no pedimos una edad de oro creada por los hombres, no el sueño de los poetas, sino las maravillas del reino que nos prometió Jesús, el cese y abandono sincero de todos los pequeños reinos que hemos instaurado en nuestras vidas.
Hoy puedes empezar a vivir el cielo en la tierra. Decide hacerlo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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