Sábado 5 de diciembre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Maravillosismos

“Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman” (1 Corintios 2:9).

Este versículo se ha aplicado con frecuencia a las bendiciones que rodearán a los redimidos en los nuevos cielos y la nueva tierra y, sin lugar a dudas, que la sabiduría humana, con sus limitaciones, es incapaz de describir cómo serán las cosas celestiales. Pero el contexto inmediato tiene que ver también con el presente, con el aquí y ahora. Tiene que ver con la comprensión de la obra maravillosa que Dios hace con aquellos que deciden introducirse en el “taller-laboratorio” del Espíritu Santo, los frutos de su gracia y de su amor, la conversión, la transformación del carácter. Es el milagro de los milagros, la prueba más evidente del poder del Espíritu Santo en los corazones humanos preparando el reino de gloria futuro y realizando el reino de gracia actual.
He calificado la fenomenología de la obra de la conversión de “maravillosismos”, un neologismo no aceptado por la Real Academia de la Lengua que se podría definir como la palabra “maravilla”, es decir, como un suceso extraordinario que causa admiración, pero añadiendo matices tales como imprevisto, inaudito, impensable… Los “maravillosismos” se dan en un contexto de fenómenos sorprendentes, extraños, asombrosos, incluso inexplicables para quienes son testigos de los mismos. Es un término mucho más enfático y descriptivamente más fuerte que la palabra “maravilla” de la que procede. Parece que empezó a usarse en el siglo XVII en el cual, según las crónicas de la época, ocurrían frecuentes hechos portentosos que alimentaban las fantasías, el espíritu desorbitado de aquella sociedad exaltada del barroco.
Dice Frédéric Godet: “Al reunir estos tres términos ‘ver’, ‘oír’ y ‘subir al corazón’, el apóstol quiere designar los tres medios de conocimiento natural: la vista, o la experiencia inmediata; el oído, o el conocimiento por vía de tradición; finalmente, las inspiraciones del corazón, los descubrimientos de la inteligencia propia. Por ninguno de estos medios el hombre puede llegar a la concepción de los bienes que Dios le ha destinado” (Commentaire sur la Première Epître aux Corinthiens, t. 1, p. 132).
Únicamente por la fe y la iluminación del Espíritu Santo podemos llegar a ser capaces “de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efe. 3:18, 19).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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