Sábado 6 de junio 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Los pobres en espíritu

“Aunque yo esté afligido y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú. ¡Dios mío, no te tardes!” (Salmo 40:17).

¿Quiénes son estos pobres en espíritu? Aquellos que sienten una profunda necesidad de depender únicamente de Dios. Se trata de una condición espiritual donde el creyente no encuentra en sí mismo ningún mérito para alcanzar la salvación. No son pobres en el Espíritu Santo, ni en inteligencia, no carecen de valores morales, no les falta integridad; son “los quebrantados de corazón y […] los contritos de espíritu” (Sal. 34:18). Por eso, Cristo los considera bienaventurados.
En los tiempos de Cristo, los líderes religiosos de Israel se consideraban espiritualmente ricos. La escena de la parábola del fariseo y el publicano ilustra muy bien la actitud soberbia de alguien que se considera a sí mismo un modelo de lo que Dios espera de los seres humanos. Un “rico en espíritu” no tiene necesidad del arrepentimiento, ni del perdón divino, ni de la orientación de las Escrituras.
Él ya lo sabe todo. No hay mucho qué enseñarle. Más bien, está para criticar a los demás y lanzar virulentos comentarios sobre la ralea de creyentes que no ha alcanzado sus “elevados niveles” de crecimiento en la fe. Lo interesante es que Dios rechaza de manera contundente este tipo de actitudes, ya que conllevan
una evaluación equivocada de lo que significa ser cristianos, un garrafal desconocimiento de la misericordia divina, así como un profundo desprecio hacia aquellos que no se amoldan a sus ideas, ya sea en pensamiento o acción.
Una actitud similar se escucha en la iglesia de Laodicea: “Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”. Aunque, el propio Jesús establece su verdadera condición espiritual: “Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo” (Apoc. 3:17). De ahí, la dicha de ser “pobres en espíritu”. “Los que comprenden bien que les es imposible salvarse y que por sí mismos no pueden hacer ningún acto justo son los que aprecian la ayuda que les ofrece Cristo. Estos son los pobres en espíritu, a quienes él llama bienaventurados” (El discurso maestro de Jesucristo, p. 12). A estos se dirige también el testigo fiel y verdadero.
¿Tienes una profunda necesidad del perdón de Dios? ¿Eres consciente de que ninguno de tus méritos es suficiente para alcanzar la salvación? Entonces, para ti hay una buena noticia. El Señor te dará aquello que tanto anhelas: la justificación por la fe en Jesucristo.
Ruega hoy al Señor que te ayude a vivir con una constante necesidad de su gracia. Eso te hará muy feliz.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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