Sábado 8 de agosto 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | ¡Este es el hombre!

 

“Y salió Jesús llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Pilato les dijo: ‘¡Este es el hombre!’ ” (Juan 19:5).

 

Después de haber sido azotado, Jesús fue humillado por los soldados romanos que le pusieron un manto de púrpura, le pusieron una corona de espinas en las sienes, una caña en la mano derecha y pasando delante de él, rodilla en tierra, se burlaban diciendo: “¡Salve, rey de los judíos!” Además, lo escupían, lo golpeaban con una caña en la cabeza y lo abofeteaban. Así fue presentado de nuevo al pueblo. No obstante, a pesar de haber sido torturado, su rostro seguía emanando misericordia: “El semblante del Salvador no estaba desfigurado delante de sus enemigos. Cada rasgo expresaba bondad y resignación y la más tierna compasión por sus crueles verdugos. […] Algunos de los espectadores lloraban. Al mirar a Jesús sus corazones se llenaron de simpatía.

Aún los sacerdotes y príncipes estaban convencidos de que era todo lo que aseveraba ser” (El Deseado de todas las gentes, p. 684). Pilato, afirmando de nuevo la inocencia de Jesús, se lo presentó diciendo: “¡Este es el hombre!”

¿Por qué usó el procurador romano esta frase para referirse a Jesús? No lo sabemos. Sin embargo, pronunció una gran verdad, ya que Jesús era el Verbo de Dios que se había hecho hombre para salvar a la raza humana. Gracias a eso, se convirtió en el representante de toda la humanidad ante Dios tomando sobre sí sus pecados y muriendo por ellos en la cruz del Calvario. Este acto demostró el enorme valor que tiene cada ser humano para Jesús, sin importar el color de su piel, su nacionalidad o su credo, ya que él nos amó y dio su vida por nosotros antes de que creyéramos en él: “Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).

Los líderes judíos, aunque convencidos de que Jesús era lo que aseveraba ser, gritaron todavía con más fuerza: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” Este encuentro con los sacerdotes y príncipes de Israel significó la quiebra, la ruptura definitiva del Mesías con el pueblo de la promesa. En su presentación a los judíos por Pilato, Jesús pasaba a ser el Mesías, el Hombre, el Redentor y Salvador de toda la humanidad a quien representaba.

¿Tienes graves dificultades y no sabes cómo enfrentarlas? ¿Te agobian las presiones de la vida? ¿Vives grandes perplejidades? ¡Busca a Jesús! ¡Este es el Hombre que puede ayudarte a superar cualquier obstáculo!

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015

Pero hay un DIOS en los cielos…

Por: Carlos Puyol Buil

Lecturas devocionales para Adultos 2015

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