Me acuesto y duermo, y vuelvo a despertar, porque el Señor me da su apoyo. Salmo 3:5.
Para Ángela, no existe nada mejor que ir a la casa de su abuela. Allí, ella puede escuchar muchas historias, que a su abuelita le gusta contar. ¡Son tantas y tan bonitas! Pero, lo que le gusta más a Ángela es hamacarse en la hamaca paraguaya que la abuelita tiene en la galería. En verdad hay dos hamacas paraguayas, pero la niña prefiere acostarse en la misma
hamaca donde se acuesta su abuela. Ella se acurruca mientras su abuelita le canta canciones de su infancia. Ángela se siente
muy segura, y es allí donde a ella le gustar dormir su siestita de la tarde.
Dios también nos toma en sus brazos. Con él, dormimos tranquilos y seguros. Cuando sientas miedo, pídele a Dios que te envuelva con sus brazos y te sentirás protegido y muy confortable.

Hablemos con Dios
Buen Dios, cuídame con tus fuertes brazos. En el nombre de Jesús . ¡Amén!

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