Viernes 1 de noviembre – Devoción Matutina para Menores 2013 — Pies apestosos

Lugar: Vermont, EE.UU.
Palabra de Dios: Juan 13:14,15

Para marzo de 2004, solo quedaban nueve finalistas. El evento era el concurso de zapatillas malolientes, auspiciado cada año por una compañía llamada Odor-Eaters [Comilón de olor]. Al final, Daegan, de diez años, fue el vencedor, portando orgulloso sus gastadas zapatillas.
Como ganador, recibió una zapatilla dorada, junto con quinientos dólares en bonos de la caja de ahorros, cien dólares para comprar zapatillas nuevas y algunos productos de la empresa patrocinadora.
El concurso anual de zapatillas malolientes se ha llevado a cabo durante unos treinta años. Si tienes pies apestosos, quizá quieras participar en esta competencia. Se juzgan las zapatillas por su apariencia, condiciones generales… y sí, por el olor. ¿Puedes imaginarte ser juez en esta competencia, y tener que meter la nariz en un montón de zapatillas apestosas? No sé tú, pero a mí no me gusta para nada el olor de pies pestilentes.
Quizás, en eso pensaban los discípulos de Jesús cuando se reunieron en el aposento alto para la Pascua. Probablemente, todos ellos tenían pies sucios y malolientes; especialmente, después de haber caminado todo el día por el camino polvoriento y por las calles de las aldeas en las que la gente tiraba toda la basura y las aguas servidas.
Sería lindo tener los pies limpios; pero eso era trabajo de un siervo. Y ¿dónde estaba el siervo, después de todo? ¿Acaso nadie había arreglado para que un siervo hiciera ese trabajo?
Jesús se levantó y se acomodó la toalla en la cintura. Después de poner agua en un cuenco, comenzó a lavar los pies de sus discípulos.
Los discípulos eran demasiado orgullosos como para agacharse tanto; pero allí estaba Jesús, haciendo el trabajo de un siervo. Cuando terminó, les habló. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a ¡os otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”
No seas demasiado orgulloso como para servir a los demás. Recuerda el ejemplo de Jesús, el Creador del universo, agachándose a lavar los pies olorosos de sus discípulos.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO
Por: Helen Lee Robinson
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