Viernes 11 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Un milagro

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

Hace algunos años, mientras trabajaba con mi esposo en una iglesia del estado de Idaho, comencé a sentirme mal. Visité al médico quien, después de realizar algunos análisis, diagnosticó cáncer.
La noticia fue desagradable. Nadie en mi familia había sufrido esa enfermedad. Hicieron más análisis: era cáncer, efectivamente. Me recomendaron una cirugía de inmediato, pero ¿cuándo, cómo? Clamé a Dios por ayuda. En ningún momento temí a la muerte, pues sabía que Dios estaba conmigo. Lo que me preocupaba era perder el cabello con la quimioterapia; ese era mi pedido constante: “¡No quiero quimioterapia!”. Pero eso no era todo. Mi esposo comenzó a sentir ciertos malestares, y le diagnosticaron hipertiroidismo. Para entonces, la enfermedad estaba avanzada: con dificultad podía permanecer de pie, adelgazó mucho, sus ojos se agrandaron en forma alarmante. El médico le dio ocho meses de vida si no tomaba el tratamiento, pero yo temía que le quedaran pocos días.
La situación era crítica. Nuestros familiares estaban lejos. El día de mi cirugía, antes de entrar en el quirófano, me pusieron un tranquilizante. Mi esposo oró junto con unas hermanas, que dejaron todo por estar a mi lado. No supe nada más del mundo hasta que el médico me dijo:
-¡No era cáncer! Yo estaba seguro de que era cáncer. No sé qué pasó.
-Yo sí sé -le respondí-, ¡Dios me sanó!
Me sacaron un tumor de cinco libras, pero Dios obró para bien. Le agradecí por consentirme: no dejó que perdiera mi cabello. Mi esposo fue atendido y su salud comenzó a restablecerse. Dios se reveló a nosotros a través del amor, el apoyo y la amistad de los hermanos que nos rodeaban.
Amiga, ¡Dios es real! Quizás estés pasando por una situación difícil, pero no estás sola. Dios te ama como si fueras la única persona en la tierra. Agradécele por la adversidad, pues cuando pasa, te das cuenta de que ya no eres la misma persona; las pruebas te ayudan a crecer y a ser más humana. No olvides que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”.— Sarita Aparicio.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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