02 Folleto Escuela Sabática 3er. Trimestre 2013Viernes 12 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Presenta a Dios tus necesidades, gozos, tristezas, cuidados  y temores. No puedes  agobiarlo ni cansarlo. El que tiene contados  los cabellos de tu cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos. ‘Porque el Señor es muy misericordioso y compasivo’ (Sant. 5:11). Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aun por nuestra presentación de ellas. Llévale todo lo que confunda tu mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que él no la pueda soportar; él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que él no la note. No hay en nuestra experiencia  ningún pasaje tan oscuro que él no pueda  leer, ni perplejidad tan grande que él no pueda desenredar. Ninguna calamidad  puede  acaecer  al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad  puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escapar de los labios, sin que el Padre celestial esté al tanto de ello, sin que tome en ello un interés inmediato. Él ‘sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas’ (Sal. 147:3). Las relaciones entre Dios y cada alma son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma sobre la Tierra a quien brindar su cuidado,  otra alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado” (CC 100).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

 1. ¿Por qué necesitamos  orar, si Dios sabe todo? Aunque se pueden  dar mu- chas respuestas, tal vez la más importante es que se nos ha dicho en la Biblia, una y otra vez, que oremos. Aun si no entendemos cómo actúa, los que oran con eficacia saben que funciona. Podemos tomar una medicina que ayuda a sanar el cuerpo, aun cuando no sepamos cómo actúa ese medicamento. Lo mismo pasa con la oración. ¿Qué otra razón puedes  dar para la importancia  de la oración, especialmente al buscar el reavivamiento y la reforma?

2. Lee con oración la cita de Elena de White que aparece  en la sección del viernes. Considera todo el ánimo que hay allí, especialmente en la última línea, que se ocupa de la relación entre Dios y el suplicante que ora. ¿Qué elecciones puedes  hacer, para entrar en la clase de comunión  estrecha  con el Señor que allí se describe?

3. En la clase, conversen sobre la realidad en tu propia comunidad eclesial. Hablen acerca  de cómo  el orar juntos puede  ayudarlos a resolver cualquier desafío que tengan que afrontar.

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