Viernes 14 Miércoles 12 de octubre 2016 | Devoción Matutina para Menores 2016 | Seguridad del creyente


Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11:25.

Los discípulos quedaron atónitos cuando Jesús dijo: “Lázaro ha muerto”. Pero fueron realmente sacudidos cuando agregó: “Y por el bien de ustedes, me alegro de no haber estado allí cuando murió”.
El Salvador conocía todo el dolor y la tristeza que María y Marta estaban sufriendo, y sentía cada pedacito de su angustia; pero también necesitaba preparar a sus discípulos para el futuro. Fue por ellos que permitió que Lázaro muriera. Pero si Jesús hubiera sanado a Lázaro de su enfermedad, el más grande de sus milagros nunca se habría llevado a cabo.
Incluso, cuando finalmente comenzó su viaje hacia Betania, Jesús no se apuró. Para cuando llegó, Lázaro ya había estado muerto por cuatro días. Los judíos acostumbraban hacer un gran escándalo en un funeral, con plañideras contratadas, cosa que estaba completamente fuera de armonía con el pensamiento de Jesús. Por eso, permaneció fuera de la casa y envió un mensajero a las hermanas, contándoles que estaba afuera.
María estaba sollozando demasiado como para oír la noticia, pero Marta se escabulló de la casa sin que nadie lo notara. Con sus ojos rojos e inflamados de tanto llorar, se apresuró a ir a Jesús.
“Señor, si tan solo hubieras estado aquí, ¡mi hermano no habría muerto!” Luego, observando el rostro amoroso, amable y compasivo de Jesús, agregó: “Yo sé que, incluso ahora, cualquier cosa que pidas a Dios te la dará”.
“Tu hermano vivirá otra vez”, aseguró Jesús. “Ya sé que se levantará otra vez en la resurrección, al final del mundo”, respondió Marta.
Pero Jesús respondió: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Cristo tiene vida en sí mismo; no la pide prestada. Era suya originalmente; la misma que la vida de Dios. “La persona que cree en mí vivirá. Aunque pueda morir, quienquiera que elija la vida en mí nunca estará verdaderamente muerto. ¿Crees esto?”
Marta asintió con la cabeza. “Sí, Señor, creo que eres el Mesías, el Hijo de Dios”.
El milagro que estaba por hacer representaría la resurrección de todos aquellos que crean en Jesús al final de los tiempos. Estas personas ni siquiera se darían cuenta de que estuvieron muertas y, antes de que lo sepan, serán reunidas con amigos y familiares, ¡y especialmente con Jesús!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2016
¡GENIAL!
Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
Lecturas devocionales para niños 2016
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