En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31, NVI

 El profesor Hal Urban pide a los alumnos de su clase que escriban diez metas que les gustaría alcanzar en la vida. Luego les pide que compartan con los compañeros solo una de esas metas. Diana es la primera en hablar.

—Siempre he soñado con vivir en Europa.

—Lo que acabas de expresar Diana —dice el profesor— es «casi» una meta. Para que sea una meta necesitas hacer dos cosas. En primer lugar, tienes que darle nombre al lugar específico de Europa donde deseas vivir. Recuerda que Europa es un continente.

—¿Y qué otra cosa tengo que hacer? —pregunta Diana.

—Lo segundo es ponerle fecha a tu meta. Las metas son sueños con una fecha tope.

Tiene mucha razón el profesor. La mayoría de nuestros sueños no pasan de ser solo eso: sueños. Son demasiado generales, muy amplios. Y como son muy amplios, no nos impulsan en ninguna dirección específica. Además, no tienen una fecha definida para la cual ya deberían ser una realidad. ¡Con razón no logramos más en la vida!

Pero la historia de Diana y sus sueños no terminó ahí, en solo un sueño. Tres años después de haber terminado el curso escolar, el profesor recibió una carta proveniente de Europa. Cuando abrió el sobre, ahí estaban las palabras:

«LAS METAS SON SUEÑOS CON FECHA TOPE»

Era una carta de Diana: Le había puesto un nombre específico a su sueño (Austria). Y en lugar de «algún día», le había puesto una fecha tope (Hal Urban, Life’s Greatest Lessons [Las lecciones más grandes de la vida], pp. 129, 130).

¿Qué ideales tienes en tu vida? ¿Cuáles son tus sueños? Este es mi desafío para ti: Pon nombre y fecha a tus sueños. En lugar de decir «Algún día aprenderé a… (tocar el piano, hablar inglés)» o «Algún día completaré mi maestría»; di más bien: «De aquí a dos (tres cuatro, cinco…) años, con la ayuda de Dios, habré logrado la siguiente meta» (y a continuación escribe tu meta). ¿Qué tal si, comenzando hoy mismo, le pides a Dios que ponga en tu corazón un sueño, una meta, que glorifique su nombre? Como bien decía William Carey, hagamos grandes cosas para Dios y esperemos grandes cosas de parte de Dios.

Señor, revélame tus sueños para mi vida y ayúdame a cumplirlos para la gloría de tu nombre.

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