Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos. (1 Pedro 3:3).

 La conocida autora estadounidense Helen Andelin afirmó que «el encanto y la hermosura son de poco valor en sí mismos. Algunas mujeres de cuerpo y rostro hermosos no son tan bellas bajo las presiones del ajetreo diario. La belleza es alabada por los que no piensan, pero la mujer que realmente tiene valor, hermosura y encanto es la que teme al Señor».

La mujer ha de analizarse a sí misma a fin de desarrollarse adecuadamente para el cumplimiento de sus objetivos. La fortaleza de su carácter reside en que ejerza control sobre sus emociones; en que supere todas las pruebas y tensiones sin quebrantarse; en que sepa escuchar y aceptar un consejo sabio y oportuno; en que no permita que la subestimen; en que respete las decisiones y actitudes de los demás pero conservando su propia identidad e individualidad. El verdadero encanto femenino reside en poseer un carácter moldeado de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios.

La apariencia es importante, pero una mujer debe tener algo más que una buena imagen para llegar al corazón de los demás. Aunque algunas personas dicen: «Como te vistes te ven, y como te ven te tratan», se necesita algo más que una fachada atractiva para despertar verdadera admiración y un cariño profundo.

Helen Andelin también afirmó que «el hombre juzga por una norma distinta a la nuestra. Aunque hay muchos tipos de hombres en el mundo y no todos desean tener el mismo tipo de mujer, incluso con sus diferencias ellos consideran que “la mujer ideal” es una mujer auténtica. La belleza que no se marchita satisface a la mujer que la posee, y a los que la rodean». Ser auténtica, ser natural, ser espontánea, mostrar un carácter curtido por la oración y la dependencia de Dios, son la clave para la belleza que todo hombre anhela ver en una mujer.

Conserva siempre la sencillez y la dignidad. Parafraseando al sabio Salomón diríamos que la mujer hermosa es «prudente, fuerte, vigorosa, sabia, de gran estima, es una esposa excelente. Hace de su marido un rey y es temerosa de Dios». Puedes poseer esos encantos sin cosméticos de ninguna clase que opaquen la belleza genuina

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