Viernes 24 de enero – Devoción Matutina para Menores 2014 — Un verdadero triunfador

«Tras el orgullo viene el fracaso; tras la humildad, la prosperidad» (Proverbios 18: 12).

El éxito es resultado del trabajo duro, y de dar lo mejor de nosotros. Para un escritor, es ver su libro impreso; para un mecánico, oír el rugido del motor; para un oculista, que su paciente vea bien. ¿Considerarías exitoso al hombre que voy a describir a continuación?
A los siete años tuvo que empezar a trabajar para ayudar a sus padres. A los nueve, este niño tímido perdió a su mamá. A los veintidós se quedó sin empleo como dependiente en un supermercado. Quería estudiar Derecho, pero no tenía dinero. A los veintitrés años pidió prestada una gran suma de dinero para comprar una tienda con un socio. Tres años después su socio murió, dejándolo con una deuda que tardaría años en pagar. A los veintiocho años le pidió matrimonio a una joven que lo rechazó. A los treinta y siete años fue elegido congresista, después de tres intentos. Dos años después lo intentó nuevamente pero no fue reelegido. Como resultado, terminó enfermo de los nervios y agotado.
A los cuarenta y un años murió su hijo de cuatro, que era el fruto de un matrimonio infeliz. El siguiente año se presentó al cargo de supervisor de tierras y fue rechazado. Más tarde, fue derrotado en su candidatura como vicepresidente de los Estados Unidos. A los cuarenta y nueve años se postuló nuevamente como senador, y volvió a perder. Añadámosle a todo esto las constantes críticas que recibía, los malentendidos y rumores sobre él, así como una gran depresión. A los cincuenta y un años fue elegido presidente de los Estados Unidos, pero su segundo mandato fue interrumpido por la bala de un asesino.
Estoy hablando de Abraham Lincoln, uno de los líderes más admirados de la historia de su país.
Lincoln fracasó rotundamente en muchas oportunidades, y a pesar de ello fue un triunfador. Gracias a sus fracasos aprendió a alcanzar el éxito tratando a los demás de una manera más generosa. ¿Te das cuenta de que tendrás fracasos en tu camino al éxito? Cuando tu profesor se molesta por algo y pierde la paciencia, ¿lo perdonas? ¿Cómo respondes cuando tu mejor amigo te hace un desaire? ¿Puedes cometer errores y no estar después castigándote por lo que hiciste? Aceptar los errores propios y los de los demás es una de las condiciones del camino al éxito. No olvides cómo Lincoln aprendió ese camino: poniendo la humildad antes que el orgullo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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