Viernes 30 de septiembre 2016 | Devoción Matutina para Menores 2016 | Levadura mala


Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Mateo 16:6.

Jesús y sus discípulos dieron un paseo en barco, a través del lago, hacia Magdala.
Había sido un tiempo de refrigerio. Pero estos recuerdos felices fueron sacudidos pronto, por la incredulidad mostrada por su propio pueblo.
Tan pronto como desembarcaron, un grupo de fariseos y saduceos salió a su encuentro. Estos dos grupos habían estado por mucho tiempo discutiendo y peleándose entre sí, pero ahora habían unido sus fuerzas por el odio que tenían contra Jesús.
“Muéstranos una señal”, demandaron. ¿Una señal? ¿Querían una señal del Cielo de que Jesús era el Hijo de Dios?
Jesús respondió: “Ustedes pueden pronosticar el clima mirando el cielo, pero no pueden contar las señales de los tiempos”. Eran capaces de pronosticar el clima estudiando el cielo, pero se negaban a reconocer que Jesús era el Enviado de Dios. Había habido todo tipo de señales, pero estos incrédulos dirigentes no querían creer en él. Habían endurecido tanto sus corazones que no podían distinguir las señales que se referían a Jesús como el Hijo de Dios.
Jesús suspiró, y volvió y subió de regreso al bote. Triste y silenciosamente, los discípulos remaron de regreso a través del lago. Esta vez, sin embargo, tomaron el curso hacia Betsaida.
Cuando desembarcaron en la orilla, Jesús dijo: “Tengan cuidado de la levadura de los fariseos y los saduceos”. Como tenían solo un pedazo de pan a bordo, se susurraron el uno al otro: “Dice esto porque nos olvidamos de comprar pan”.
Pero Jesús sacudió su cabeza: ¡no habían entendido! Él no estaba hablando sobre el pan real, sino de algo más profundo.
Les llevó un tiempo, pero lentamente los discípulos comenzaron a comprender. Estaba hablando de las ideas egoístas e hipócritas de los líderes religiosos. En secreto, su principal meta en la vida era egoísta, y Jesús pensaba que era muy importante advertirles en contra de ese tipo de actitud.
Como la levadura que se extiende por toda la masa, los pensamientos egoístas invaden a toda la persona. Si el deseo secreto de exaltar el yo se encuentra por debajo de cada palabra y acción, entonces eso es verdaderamente una levadura peligrosa, ¡algo con lo que hay que tener cuidado!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2016
¡GENIAL!
Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
Lecturas devocionales para niños 2016
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