Viernes 31 de enero – Devoción Matutina para Mujeres 2014 – Confiar en el Señor

“Encomienda al Señor tu camino; y confía en él, y él actuará”. Salmo 37:5, NVI.

Una noche, al llegar a casa, me encontré con la sorpresa de que mi padre se había ido para siempre. Ese fue el comienzo de la separación de mis padres, y un largo camino de angustias para toda la familia. Papá era el único que trabajaba, y apenas podíamos cubrir los gastos de las necesidades básicas.
Una tarde hablé con mamá y le dije que buscaría un trabajo para ayudar en la economía familiar. Sabía que la búsqueda sería difícil pues solo tenía estudios secundarios y ninguna experiencia laboral. Entregué mis datos en varias empresas, pidiéndole al Señor que guiara todo para que pudiera encontrar un trabajo que me permitiera guardar su santo día.
Como era de esperar, en cada entrevista surgía el tema del sábado.
Comencé a desanimarme. Me llegué a preguntar si el Señor me estaría escuchando, o si era yo la que no lo escuchaba. Entonces Dios me demostró que si yo confiaba él estaba allí para socorrerme.
En un curso de capacitación laboral que tuvo en su trabajo, mi novio entregó a la encargada de contrataciones un formulario de empleo con mis datos. A los pocos días esa persona me llamó para concretar una entrevista.
El Señor me guió durante toda la entrevista. Así lo sentía yo, ya que me manejé con la tranquilidad que sólo Dios puede dar. La encargada quedó en llamarme para firmar el contrato. Me fui de la entrevista con la seguridad de que el Señor estaba cumpliendo su promesa de “hacer” si le “encomendaba mi camino”.
La llamada tan esperada llegó, pero fue una prueba más a mi fidelidad, pues el encuentro sería el sábado a las 15:30. Me negué a asistir. La persona quedó desconcertada cuando le expliqué los motivos de mi decisión. Cuando colgué el teléfono caí sobre mis rodillas y dije: “Señor, ¿qué pasó? ¿Esto no es para mí?” El teléfono sonó nuevamente. Era la persona con la que había hablado, y esta vez me dijo: “¿A qué hora puedes firmar el contrato?” “A las 19:30, pues a esa hora el sábado, día de reposo, ya habrá terminado” –le respondí. Me dio la dirección y me dijo: “Allí te estaré esperando”. Apenas colgué el teléfono elevé una oración de gratitud a mi amado Dios porque había “confiado en él y él había hecho”.

Bettina Cantisani, Uruguay

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014
DE MUJER A MUJER
Recopilado por: Pilar Calle de Henger
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