14 de marzo 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | El templo

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre” (Sal. 16:17, RVR 95).

En 1994, el Instituto Arqueológico Alemán inició en Turquía las excavaciones que dieron pie al hallazgo del templo de Göbekli Tepe. Durante generaciones, las tierras de esa colina habían sido cultivadas por los habitantes locales, desconocedores de lo que se encontraba debajo. Hoy, los restos arqueológicos de este templo son visitados y admirados. Se trata de un gran coloso de doce columnas talladas con esfinges, cabezas de animales y representaciones de dioses paganos.

Los templos han sido históricamente edificios dedicados a la adoración a diversas deidades. Y, como leemos en el Antiguo Testamento, nuestro Dios mandó al rey Salomón edificar uno. “La casa que el rey Salomón edificó a Je- hová tenía sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta codos de alto. […] Cuando se edificó la Casa, la construyeron con piedras que traían ya talladas, de tal manera que no se oyeron en la Casa ni martillos ni hachas, ni ningún otro instrumento de hierro, cuando la edificaban” (1 Rey. 6:2,7, RVR 95). Se trataba de un lugar majestuoso donde la gente se congregaba para adorar al Señor.

Tal vez el templo al que tú asistes no tenga la majestuosidad de Göbekli Tepe ni mucho menos la del Templo de Salomón, pero eso no debe preocuparte. Lo que importa es la presencia de Dios, y esa no es patrimonio de un edificio; su presencia se manifiesta “donde están dos o tres reunidos en su nombre” (Mat. 18:20, LBLA). “Aunque Dios no mora en templos hechos por manos humanas, honra con su presencia las asambleas de su pueblo. Prometió que cuando se reuniesen para buscarle, reconocer sus pecados y orar unos por otros, él los acompañaría por medio de su Espíritu. Pero los que se congregan para adorarle deben desechar todo lo malo. A menos que lo adoren en espíritu y en verdad, así como en hermosura de santidad, de nada valdrá que se congreguen” (Profetas y reyes, p. 35).

Hoy es sábado, y la menor de tus preocupaciones ha de ser la estética del edificio donde te congregas con tus hermanos en la fe. Lo que cuenta es pedir la presencia de Dios en tu medio y recordar que también tu cuerpo es el templo de su Espíritu. Adora a Dios siempre, dondequiera que estés, y especialmente en su santo día. Feliz sábado.

UN DÍA A LA VEZ

Patricia Muñoz Bertozzi

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

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