La verdadera riqueza de Job

 “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job” (Job 42:10).

El libro de Job no presenta el nombre de su autor; pero, posiblemente, Moisés lo haya escrito antes que a los otros cinco libros de su autoría. Es una historia sin una fecha definida y con una fuerte característica atemporal, pues se identifica con los desafíos de cualquier período de la historia. Su contenido, con 329 preguntas, provoca importantes reflexiones sobre la justicia, el sufrimiento y la restauración.

Al estudiar el libro, vemos que Dios no expuso a Job a nada que no experimentaría en la persona de Cristo. La única diferencia es que Job sufrió hasta su límite, pero Jesús fue más allá, muriendo por la humanidad. Dios parecía estar en silencio para ambos, pero las dos historias tuvieron un final feliz.

En la cruz, el libro de Job puede ser colocado en la perspectiva correcta. En aquellos dos pedazos de madera, Dios sufrió más que cualquier ser humano, incluso que el mismo Job. Él asumió de manera colectiva las enfermedades y los dolores que experimentamos; por eso, nadie puede cuestionar la actitud divina frente al sufrimiento.

Si consideramos a Job como el primer libro de la Biblia, podemos entender que Job 1:1 es el primer versículo de las Sagradas Escrituras. Siendo así. Dios comienza el libro sagrado presentando al tipo de hijos que está buscando, antes incluso de hablar del inicio del mundo en Génesis 1:1. Él presenta a Job, un hijo fiel, que era íntegro, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

En los primeros versículos del libro son presentadas las tres grandes riquezas de Job: la espiritual, la familiar y la material. Ellas están en esa secuencia porque también revelan el orden de las prioridades de Dios. Sin embargo, el enemigo intentó quitárselas al patriarca en el orden inverso. Primero le sacó lo material, después lo familiar y, finalmente, intentó sacarle la riqueza espiritual. Satanás reveló claramente cuáles son sus prioridades. Creyó que Job valoraría lo que es material y terrenal, pero se equivocó.

El fin de la historia es impresionante. Job fue restaurado cuando oraba por sus amigos. Apoyado en la riqueza espiritual, la única que no perdió, recibió el doble de todo lo que había perdido.

Sigue el ejemplo de Job y permanece siempre fiel a los valores espirituales. Ellos serán tu verdadera riqueza.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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