Jueves 22 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Merece la pena vivir la vida

El Señor te protege de todo peligro; él protege tu vida» (Salmo 121:7).

Tiffany es una amiga mía de dieciséis años. Es linda, inteligente, llena de vitalidad y estilosa. Solo con mirarla, pensarías que su vida es perfecta, pero no se puede juzgar por las apariencias.
Hace poco estábamos sentadas juntas, y ella lloraba desconsoladamente. Sus padres se estaban divorciando y su madre ya estaba saliendo con otra persona, alguien que, tanto a ella como a sus hermanas, les daba mala espina. Además, Justin, uno de los mejores amigos de Tiffany, había fallecido en un accidente de auto. Por si eso fuera poco, tenía problemas en la escuela, pues todo el revuelo que estaba viviendo en casa hacía que le costara concentrarse en clase, y sus maestros se estaban impacientando con ella. Entre lágrimas, Tiffany me dijo: «A Dios no le importo. Si le importara, ¿por qué iba a estar sucediendo todo esto? No merece la pena seguir viviendo. Voy a acabar con mi vida, así no tendré que sufrir más».
Para ella, el panorama era tan difícil que el suicidio comenzó a ser la única manera de encontrar alivio. A medida que hablábamos y orábamos, poco a poco se fue calmando y encontrando paz, y en los siguientes meses comenzó a sentir el amor y la dirección de Dios. El proceso fue lento, y aún se siente triste, pero ha empezado a confiar más en el Señor.
Cuando las cosas parezcan no tener solución y estar fuera de control, quizás resulte difícil imaginar que la vida pueda ser mejor. Al igual que Tiffany, nosotros podemos empezar a creer en las mentiras de Satanás cuando nos dice que no merece la pena vivir la vida. Sin embargo, debemos recordar que Dios aún está al control de nuestro mundo y que sigue siendo bueno. Estamos en medio de este conflicto cósmico entre el bien y el mal, de manera que, desafortunadamente, continuarán sucediendo cosas malas, pero Dios nos ha prometido que restaurará todas las cosas y volveremos a la perfección y la armonía.
No obstante, Dios actúa según sus tiempos. A veces queremos que se apresure y lo arregle todo ya, pero el Señor obra lentamente detrás del telón, sin prisas, porque desea damos tiempo para aceptarlo y confiaren él. En 2 Pedro 3:9, la Biblia dice: «No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios». Mientras tanto, debemos confiar en que es un Dios de amor que nos mida aunoue no esté actuando tan rápido como nos gustaría.

Ponlo en práctica: Si te sientes desanimado o deprimido, acude a algún adulto en quien confíes y pídele ayuda.

Ponlo en oración: Da gracias al Señor porque obra detrás del telón, aunque no puedas verlo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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