Viernes 7 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Los principios del reino

«Alrededor de las cinco de la tarde, salió y encontró a otros más que estaban sin trabajo. […] Él les dijo: “Vayan también ustedes a trabajar en mi viñedo”». Mateo 20: 6, 7, NVI

Jesús utilizó la parábola de los obreros de la viña para hacer referencia a la falta de compresión que había respecto a la recompensa de Dios. «Los rabinos enseñaban que el favor divino había que ganarlo. Esperaban ganar la recompensa de los justos por sus propias obras» (Palabras de vida del gran Maestro, cap. 28, p. 322).
La parábola invierte los valores tradicionales enseñando que la entrada al reino se consigue solo al aceptar la gracia de Dios. Solo el Señor decide quién entra en el reino, y puede que allí veamos a quien no esperamos ver.
Si Dios nos tratara con justicia estricta, nadie podría recibir el cielo y la eternidad. A ojos de Dios, lo único que se tiene en cuenta es el espíritu voluntario con el cual se emprenden las tareas asignadas y la fidelidad con la cual se realizan.
Los que fueron contratados a la hora tercera, sexta, novena y undécima, se les dijo: «Os daré lo que sea justo» (Mateo 20: 4, 7). Los que trabajaron desde primera hora representan a los obreros asalariados que esperan una recompensa en proporción a su labor. Por eso se enojaron y criticaron al padre de familia; no estaban contentos con lo recibido. Sin embargo, los que fueron contratados más tarde dejaron su recompensa al juicio del dueño de la casa.
«Creyeron en la promesa del patrón: “Os daré lo que fuere justo”. Mostraron su confianza en él no haciendo ninguna pregunta con respecto a su salario. Confiaron en su justicia y equidad. Y fueron recompensados, no de acuerdo a la cantidad de su trabajo, sino según la generosidad de su propósito […]. Esto es lo que ocurre con el pecador que, conociendo su falta de méritos, ha entrado en la viña del Señor a la hora undécima. Su tiempo de servicio parece muy corto, no se siente digno de recompensa alguna, pero está lleno de gozo porque por lo menos Dios lo ha aceptado» (ibíd., pp. 328-329).
Que el Señor nos ayude a comprender que solo su gracia nos abrirá las puertas del reino.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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