Auxiliar | Lección 10 | El evangelio eterno de Dios | Escuela Sabática Semanal

EL SABADO ENSEÑARE…
RESEÑA
Texto clave: Apocalipsis 14:7.
Enfoque del estudio: Apocalipsis 14 explica la faceta del Remanente en la guerra contra el dragón, como se anuncia en Apocalipsis 12:17.
Introducción: En Apocalipsis 14, el remanente reaparece como los 144.000, que siguen al Cordero por dondequiera que va (Apoc. 14:1-5). A esta aparición le sigue el pasaje bíblico más famoso de todos para los Adventistas del Séptimo Día: el mensaje de los tres ángeles (vers. 6-13). El capítulo concluye con una representación simbólica de la segunda venida de Jesús, y las respectivas cosechas de los santos y los impíos que la acompañan (vers. 14-20). La lección de esta semana se centra principalmente en el mensaje de los tres ángeles.
Temática de la lección:
I. El Remanente y los 144.000
Estos resultan ser dos nombres diferentes para el mismo grupo en el tiempo del fin.
II. El “temor” de Dios
Lejos de significar lo que parece, el temor de Dios es un llamado a la verdadera adoración, la reverencia y el respeto por el Creador.
III. El tema central de Apocalipsis 13 y 14: La adoración
La palabra “adoración” aparece ocho veces en puntos cruciales del relato.
IV. ¿Qué relación hay entre el Juicio y el evangelio (Apoc. 14:6, 7)?
El lenguaje del juicio se utiliza de tres maneras diferentes en el Nuevo Testamento.
V. Apocalipsis 13 y 14, y la primera tabla de los Diez Mandamientos Hay varias referencias a los primeros cuatro de los Diez Mandamientos en Apocalipsis 13 y 14.
VI. El primer ángel y el cuarto Mandamiento
Aplicación a la vida: La sección “Aplicación a la vida” explora (1) la relevancia del Juicio, y (2) la relevancia del día de reposo sabático en el mundo actual.
COMENTARIO
Apocalipsis 14 explica la faceta del Remanente en la guerra contra el dragón, como se anuncia en Apocalipsis 12:17. Se describe al Remanente (14:1-5), se presenta su mensaje (vers. 6-13) y se esboza el resultado de la batalla en un lenguaje simbólico (vers. 14-20).
Desarrollo de los temas principales de la Lección 10:
I. El Remanente y los 144.000
A los fieles de Dios se los llama “remanente” en Apocalipsis 12:17; y “144.000”, en Apocalipsis 14:1. ¿Son dos grupos diferentes o dos formas diferentes de describir al mismo grupo? Apocalipsis 14:1 contiene una alusión a Joel 2:32 que indica un cumplimiento en el tiempo del fin además de su aplicación de la “lluvia temprana” (ver Hech. 2:21). En Joel, los fieles de Dios son los que invocan el nombre del Señor, habitan en el monte Sion y se los llama “remanente”. Apocalipsis 14:1 menciona el nombre del Cordero, el monte Sion, y se refiere a estos fieles como los 144.000. La alusión a Joel es la clave de Juan de que está describiendo la faceta del Remanente en el conflicto final con el dragón del capítulo 14.
II. El “temor” de Dios
La palabra “temor”, en español, generalmente es la que usamos cuando estamos aterrorizados. Como consecuencia, muchos lectores de la Biblia piensan que es apropiado servir a Dios porque le tenemos miedo. Pero, cuando la palabra “temor” está relacionada con Dios en la Biblia, tiene un significado mucho más suave. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, temer a Dios significa reverenciarlo o respetarlo: incluye cosas como conocer a Dios personalmente (Prov. 9:10), obedecer sus mandamientos (Sal. 111:10; Ecl. 12:13) y evitar el mal (Prov. 3:7; 16:6). En el Nuevo Testamento, puede significar sobrecogimiento y emoción respetuosa (Luc. 7:16; Hech. 2:43). Ofrece motivación para un comportamiento piadoso (2 Cor. 7:1). Es similar al honor que se le daría a un rey (1 Ped. 2:17) y al respeto que se muestra hacia un superior (1 Ped. 2:18).
En términos modernos, el temor de Dios significa considerar a Dios con suficiente seriedad como para entablar una relación con él, seguir sus advertencias para evitar el mal y obedecer sus mandamientos, incluso los que nos puedan resultar inconvenientes o algo peor. Es un llamado a vivir y actuar como quienes saben que darán cuenta a Dios algún día. Según este versículo, un llamado tan serio será parte de la experiencia del pueblo de Dios en el tiempo del fin.
III. El tema central de Apocalipsis 13 y 14: La adoración
El problema que surge vez tras vez en Apocalipsis 13 y 14 es la adoración. En estos dos capítulos, siete veces se hace referencia a la adoración al dragón, la bestia o la Imagen de la bestia (Apoc. 13:4, 8,12,15; 14:9,11). La historia principal se trata de una trinidad falsa, que invita a que todo el mundo la adore en lugar de adorar a Dios. La atención se centra en una disputa universal acerca del carácter de Dios y si él es verdaderamente digno de adoración. Es el tema central de esta parte del libro.
Irónicamente, mientras que hay siete referencias a la adoración al dragón y sus aliados en Apocalipsis 13 y 14, en el mismo relato solo una vez se hace referencia a la adoración a Dios, que es el llamado a adorar al Creador en Apocalipsis 14:7. Eso hace que este versículo sea el aspecto central del capítulo. Y, como Apocalipsis 13 y 14 están en el centro del libro, el llamado a adorar al Creador establece el punto central de todo el libro. Dado que este llamado a adorar está en el contexto del mandamiento del sábado en el Decálogo (Apoc. 14:7; comparar con Éxo. 20:11), el sábado es un tema crucial en la crisis final de la historia de la Tierra.
IV. ¿Qué relación hay entre el Juicio y el evangelio (Apoc? 14:6, 7)?
En el Nuevo Testamento, el Juicio está estrechamente relacionado con el evangelio. En primer lugar, hubo juicio en la cruz cuando Satanás fue vencido (Juan 12:31; Apoc. 5:5-10). En segundo lugar, el lenguaje del Juicio está estrechamente vinculado con la predicación del evangelio en Juan 3:18 al 21; y 5:22 al 25. Cada vez que se predica el evangelio, la gente es juzgada en función de su respuesta a lo que Cristo hizo en la Cruz. Este llamado a juicio es el contexto de los cuatro jinetes (Apoc. 6:1-8), como vimos en la Lección 5. En tercer lugar, el juicio del tiempo del fin examina nuestra respuesta a la recepción del evangelio (Juan 12:48). El libro de Apocalipsis se reserva el lenguaje del Juicio para la fase del tiempo del fin (Apoc. 11:18; 14:7; 17:1; 20:4).
V. Apocalipsis 13 y 14, y la primera tabla de los Diez Mandamientos.
Las referencias a la adoración a la bestia (Apoc. 13:4, 8,12,15) se enmarcan en el contexto de una falsificación de la primera tabla de la Ley. El primer Mandamiento prohíbe la adoración de cualquier otro Dios. El segundo Mandamiento prohíbe la idolatría. La bestia que sube de la tierra les dice a los habitantes de la Tierra que erijan una imagen para que la adoren (vers. 15). El tercer Mandamiento prohíbe tomar el nombre del Señor en vano. La bestia se destaca en la blasfemia (vers. 6). El cuarto Mandamiento es el sello del Pacto, que contiene el nombre, el territorio y el fundamento del gobierno de Dios (Éxo. 20:8-11). En contraste, al mundo se le ofrece la marca de la bestia (Apoc. 13:16,17).
Esta parte de Apocalipsis se centra en los mandamientos de Dios (12:17; 14:12). En el capítulo 13, se presta especial atención a la primera tabla: los cuatro Mandamientos que se ocupan específicamente de nuestra relación con Dios. La bestia y sus aliados falsifican cada uno de los primeros cuatro Mandamientos. Esta falsificación prepara el escenario para la alusión decisiva al cuarto Mandamiento en el mensaje del primer ángel (Apoc. 14:7; comparar con Éxo. 20:11).
VI. El primer ángel y el cuarto Mandamiento
El mensaje del primer ángel contiene una alusión directa al cuarto mandamiento del Decálogo. Esto es evidente por tres razones fundamentales. (1) Existe un fuerte paralelismo verbal entre Apocalipsis 14:7 y Éxodo 20:11. Ambos pasajes contienen las palabras “hizo”, “cielo”, “tierra” y “mar”. También hacen referencia al Creador. (2) Apocalipsis 14:6 y 7 contiene referencias a la salvación (vers. 6), y el Juicio y la Creación (vers. 7). Los tres temas reflejan la primera tabla de los Diez Mandamientos (Éxo. 20:2,5,6,11). (3) Hay varias referencias a los Diez Mandamientos en toda esta sección de Apocalipsis (Apoc. 12:17; 14:12. Las falsificaciones de los primeros cuatro Mandamientos en Apoc. 13; los paralelismos verbales de Apoc. 14:7). Estas referencias conforman un fuerte paralelismo estructural. El llamado final de Dios al mundo está en el contexto del cuarto Mandamiento.
APLICACIÓN A LA VIDA
1. ¿Por qué crees que en la actualidad el Juicio no es un concepto popular entre muchos cristianos? En la actualidad, los juicios a menudo se consideran fríos y rigurosamente jurídicos. Los tribunales son lugares que la gente desea evitar en lo posible. Pero, en el sentido bíblico, el juicio es algo que el pueblo de Dios anhela. Es un tiempo en que se hará justicia por todos los males de la Tierra. Si no hay juicio al final, nunca habrá justicia en este mundo.
La justicia bíblica es tanto positiva como negativa. Es el fundamento de la recompensa, así como de las consecuencias negativas. Jesús dijo que incluso algo tan insignificante como darle un vaso de agua fría a un niño será recordado en el Juicio (Mat. 10:42). En esta vida es de gran importancia saber que cada buena acción, cada acto de bondad, tiene su importancia en la trama final de las cosas.
2. ¿Por qué el sábado desempeña un papel tan esencial en los acontecimientos finales de la historia de la Tierra? ¿Qué diferencia podría marcar un día de la semana en la trama final de las cosas? Dios puso el sábado en el centro de todos sus actos poderosos en memoria de él. Cuando guardamos el sábado, recordamos la Creación (Éxo. 20:8-11). Dios nos creó libres, a un costo enorme para él (teníamos la libertad de rebelarnos), para poder amarlo de verdad y también unos a otros. No solo el sábado sino todo el Decálogo fue delineado para fomentar la libertad (Sant. 1:25; 2:12). Por lo tanto, la faceta de la Creación que tiene el sábado nos recuerda el carácter amante y libertador de Dios.
El sábado también nos recuerda el Éxodo (Deut. 5:15), el gran acto de salvación de Dios por su pueblo. Él es un Dios misericordioso, que actúa poderosamente en favor de su pueblo. El sábado también nos recuerda la Cruz. Jesús descansó en la tumba un sábado, entre su muerte y su resurrección. La Cruz es la mayor revelación del carácter de Dios, y el sábado es un recordatorio de eso.
El sábado también propicia la salvación futura al final de los tiempos (Heb. 4:9-11). Quienes realmente confían en Dios encuentran en el sábado un anticipo del descanso del pecado que todo el Universo experimentará en la eternidad.

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