Bosquejo | Lección 1 | Dios creó | Escuela Sabática Pr. Edison Choque

Las maravillas de la creación indican claramente un Creador inteligente:

“Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno” (Génesis 1:31).

La humanidad es parte de la perfecta creación de Dios (Gen. 1:31).

“Cuando Adán salió de las manos del Creador, introdujo en su naturaleza física, intelectual y espiritual la semejanza de su Creador”

Dios es capaz de crear; y le concedió parte de esa habilidad a la humanidad.

Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad, multiplicaos, y llenad la tierra”.

Bienvenido al bosquejo de la lección de la Escuela Sabática, estamos en la primera lección del trimestre que tiene como titulo:
Dios creó.

Vamos a estudiar en la lección de esta semana dos asuntos:

1. La creación de Dios.

2. Nuestro llamado a cuidar la tierra y todo lo que hay en ella.

La creación de Dios.

Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; y que tenga dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre el ganado “, etc.

Estaba diciendo que el hombre tenía autoridad para dominar y gobernar sobre las criaturas que Dios había creado y sobre la tierra.

¡Sorprendentemente, el Gobernante hizo a los seres humanos co-gobernantes con Él!

Ellen G. White comenta lo siguiente:

“Si Adán, cuando fue creado, no hubiera sido dotado de una vitalidad veinte veces mayor en comparación con los hombres de hoy, la humanidad ya se habría extinguido” (Testimonies for the Church, 3: 138, 139)

Cuando Dios dijo que todo lo que había creado era “muy bueno”, ¡fue porque era MUY bueno realmente!

Por otro lado, todo ser humano no solo está vinculado a otro ser humano;
Toda la creación está conectada.

Por ejemplo consideremos algunas similitudes entre humanos y animales encontradas en la biblia:

• Los seres humanos y animales tienen un aliento de vida (Gen 2: 7; Gen 7:15).

• Todos los seres reciben las bendiciones de Dios (Gen 1:21, 22, 28)

• Todos fueron instruidos para que sean fructíferos y se multipliquen (Gén. 1:22)

Pero Dios le dio a Adán y Eva algo que no le dio a ninguna otra criatura en la tierra:
La libertad moral.

II. Proteger la creación de Dios.

La expectativa del creacionismo y el papel ordenado al ser humano dentro de la creación era proteger a la buena creación de Dios:

Génesis 2:15 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.”

En otras palabras, para que lo cuidase.

El primer hombre y la primera mujer fueron los co-administradores del mundo recién formado.

Por extensión, esta es una vocación continua de todas las personas, y particularmente el trabajo de aquellos que adoran al Creador (Apocalipsis 14: 6, 7).

La tierra sigue siendo del Señor, y aún estamos llamados a ser administradores de las cosas buenas del mundo y para beneficio de todas las criaturas que nos acompañan (Sal 24: 1).

Podemos obtener una analogía útil sobre este tema en Proverbios 14:31

“El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor;Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra”. –

Aquellos que destruyen y explotan la creación, deshonran al Creador.

A medida que la creación se degrada, la visibilidad de Dios en el mundo que nos rodea se vuelve cada vez más sombría, y las condiciones y posibilidades de la vida humana disminuyen para muchos miembros de nuestra familia humana (Romanos 1:20).

xIncluso después de que el pecado entró en el mundo, cuando Dios le preguntó a Caín acerca de su pecado, su respuesta fue irónica y retórica:

“¿Soy yo guardián de mi hermano?” (Gen. 4: 9).

Pero la respuesta de Dios, esta implícita en su pregunta original, y es: “Sí, absolutamente, tú eres el guardián de tu hermano”.

Aplicaciones:

En una ocasión Ellen White escribió lo siguiente:

“todos nosotros estamos entretejidos en la gran tela de la humanidad, y todo cuanto hagamos para beneficiar y ayudar a nuestros semejantes nos beneficiará también a nosotros mismos”

La pobreza, la opresión y el sufrimiento nunca fue el plan de Dios para este mundo.

El sufrimiento es una fuente de angustia para el corazón amoroso de Dios.

Dios nos pone un reto: cuida de ellos.

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