NOTAS DE ELENA 2013

Domingo 10 de febrero:
La Tierra es de Dios
…Todas las bendiciones deben venir a través de un Mediador.
Ahora cada miembro de la familia humana está enteramente en las manos de Cristo, y todo lo que poseemos en esta vida presente ya sea dinero, casas, tierras, capacidad de razonar, fortaleza física, o facultades intelectuales y todas las bendiciones de la vida futura, han sido coloca- dos en nuestra posesión como tesoros de Dios para que sean fielmente empleados en beneficio del hombre. Cada don tiene el sello de la cruz y lleva la imagen y el sobrescrito de Jesucristo. Todas las cosas provienen de Dios. Desde los beneficios más insignificantes hasta la mayor bendición, todo fluye por un único canal: la mediación sobrehumana asperjada con la sangre cuyo valor supera todo cálculo porque era la vida de Dios en su Hijo (Fe y obras, p. 20).

“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1). Este mundo es la despensa de Dios de la cual extraemos constantemente. Nos ha provisto de frutos, granos y vegetales para nuestro sustento, haciendo que brille el sol y que caiga la lluvia sobre toda la familia humana; tanto sobre los buenos como sobre los malos. Lo que hace la diferencia es cómo se reciben sus dones y cómo se cumple el compromiso de ser sus mayordomos, usando cuidadosamente sus bendiciones y devolviéndole lo que le corresponde para “que haya alimento en mi casa” (Malaquías 3:10) (Review
and Herald, 17 de diciembre, 1901).

El Señor Je ha prestado al hombre sus propios bienes en depósito, medios que él requiere que le sean devueltos cuando su providencia lo manifieste y la edificación de su causa lo demande. El Señor dio el intelecto, la salud y la capacidad para obtener ganancias terrenales.

Creó las cosas de la tierra. Manifiesta su poder divino para desarrollar todas sus riquezas. Son sus frutos, de su propia labranza. Él dio el sol, las nubes, las lluvias, para hacer que la vegetación floreciera.

Como siervos empleados por Dios, ustedes recogieron en su mies a fin de satisfacer sus necesidades de una manera económica y conservar el saldo a disposición de Dios. Pueden decir con David: “Pues todo es tuyo, y de Jo recibido de tu mano te damos” (1 Crónicas 21:14). Así que la satisfacción del mérito de la criatura no puede consistir en devolver al Señor Jo que es suyo, porque siempre fue su propiedad, para ser usada según él en su providencia lo indicara (Fe y obras, p. 18).

Cada alma de nuestro mundo es propiedad del Señor por creación y por redención. Cada alma está individualmente a prueba por su vida.

¿Le ha dado a Dios lo que le corresponde? ¿Ha rendido delante de Dios todo lo que es de él porque fue comprada por él? Todos los que creen que el Señor es su poseedor en esta vida, estarán dirigidos por él y recibirán la señal, la marca de Dios, que muestra que son la posesión especial de Dios. La justicia de Cristo los precederá, y la gloria del Señor será su retaguardia. El Señor protege a cada ser humano que lleva la señal de Dios [Se cita Éxodo 31:12-17], Este reconocimiento de Dios es del más alto valor para cada ser humano. Todos los que aman al Señor y le sirven son muy preciosos a su vista. Él quiere que estén donde sean dignos representantes de la ver dad tal como es en Jesús (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 980).

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