folleto segundo

UN DESASTRE NACIONAL

Lee Amós 1 y 2. ¿Por qué Dios advierte que el castigo viene?

__________________________________________________________________

__________________________________________________________________

__________________________________________________________________

__________________________________________________________________

__________________________________________________________________

Los primeros dos capítulos del libro de Amós contienen siete profecías contra naciones vecinas, seguidas por una profecía contra Israel. Las naciones extran­jeras no son juzgadas porque son enemigas de Israel, sino por sus violaciones de los principios humanos universales. Dos cosas se destacan en la condenación que hace Amós: la ausencia de lealtad y la ausencia de misericordia.

Por ejemplo, Tiro era una ciudad mercantil importante, ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo, al norte de Israel. Por causa de su casi inexpugnable fortaleza isleña, la ciudad se jactaba de su seguridad. Más aún, los líderes de Tiro consiguieron tratados de paz con varias naciones que la rodeaban, tales como la de los filisteos. La ciudad se alió con Israel con un “tratado de hermandad” durante los reinados de David y Salomón (1 Reyes 5:1, 12), y aun del rey Acab (1 Reyes 16:30, 31). No sorprende leer, en 1 Reyes 9:13, que Hiram, rey de Tiro, llamó a Salomón “hermano”.

Sin embargo, el pueblo de Tiro había violado el “pacto de hermanos”. Tiro no fue condenada por llevar lejos a los cautivos, sino por entregarlos a los enemigos de Israel, los edomitas. Así, el pueblo de Tiro fue responsable por las crueldades que estos cautivos sufrieron a manos de sus enemigos. Desde la perspectiva de Dios, la persona que ayuda y apoya un crimen es tan culpable como la persona que lo comete.

Como Dios es soberano de todos, él tiene el destino de todo el mundo en sus manos. Tiene propósitos y preocupaciones que llegan mucho más allá de las fronteras de Israel. El Dios de Israel es el Señor de todas las naciones; toda la historia humana es su preocupación. Él es el Dios creador, que da vida a todos, y todos tienen que dar cuentas ante él.

 ¿Quién, entre nosotros, no se eriza de miedo ante las increíbles injusticias que ve­mos? Si no hubiera Dios, ¿qué esperanza tendríamos de que alguna vez se hiciera justicia? ¿Qué significa para ti la promesa, que se encuentra en toda la Biblia, de que Dios traerá justicia y juicio al mundo? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos a esa promesa en medio de todas las injusticias que vemos ahora?

(365)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*