folleto segundo

Domingo 28 de abril

¡ODIEN EL MAL Y AMEN EL BIEN!

Las cosas se habían arruinado en Israel: la corrupción, la opresión, el pecado. Se llegó al punto en el que la misma supervivencia de la Nación estaba en juego. Por esta razón, Amós compuso una elegía para lamentar la próxima muerte de Israel (Amós 5:1-15). A menudo, en los libros proféticos no se hace distinción entre la palabra del profeta y la palabra de Dios. De este modo, el lamento de Amós es también el lamento de Dios sobre Israel.

El propósito del canto fúnebre en Amós 5:1 al 15 era sacudir al pueblo para que afrontara la realidad. Si persistían en sus pecados, seguramente morirían. Si, por otro lado, rechazaban el mal y se volvían a Dios, vivirían. El carácter de Dios es tal que él espera la conformidad con la voluntad divina.

Lee Amós 5:14 y 15 (NVI). ¿Cómo aprendemos a “odiar el mal y amar el bien?” Ver también Hebreos 5:14; Romanos 12:9; Proverbios 8:36.

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Amós invita a la gente no solo a dejar de buscar el mal sino también a odiarlo, y amar el bien. Los mandatos de esta sección son progresivos. Los verbos amar (hebreo ‘ahav) y odiar (sane’), en la Biblia, a menudo se refieren a decisiones y acciones, no sencillamente a sentimientos y actitudes. En otras palabras, el cambio en las actitudes de la gente conduciría al cambio en sus acciones.

En este contexto, ¿qué advertencia se encuentra en Isaías 5:20?

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“Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza, y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque, los que han de ser fieles a Dios serán perseguidos; sus motivos, condenados; sus mejores esfuerzos, desfigurados; y sus nombres, deni­grados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y oscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno; y lo bueno, por malo” (Los hechos de los apóstoles, p. 355).

 ¿Cómo podemos aprender a amar lo bueno y a odiar lo malo, si podemos ser engañados para llamar malo a lo bueno y bueno a lo malo? ¿Cuál es nuestra única protección contra este engaño?

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