Notas de Elena - Libro - Segundo trimestre 2013 - Escuela Sabática

Notas de Elena – Libro – Segundo trimestre 2013 – Escuela Sabática

Refugio en tiempo de aflicción (Joel 3)

Jesús comisiona a sus discípulos a dar a conocer a todos las verdades que, hasta entonces, solo ellos habían escuchado: “Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, procla­madlo desde las azoteas” (Mateo 10:27). Sabiendo los problemas y la persecución que enfrentarían en el ministerio que estaban por comenzar, los fortalece asegurándoles que en todas las dificultades y peligros Dios estaría con ellos. No debían afligirse por la oposición que enfrentarían; solo debían buscar agradar a Dios en cuyas manos estaban. “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (versículo 28). Debían avanzar dando su testimonio de la verdad, y dejar su vida en manos de su Padre celestial, cuyo divi­no cuidado estaría siempre con ellos. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (versículos 29-31).

Y finalmente concluye su instrucción y ánimo con la gran seguri­dad de la recompensa eterna para aquellos que acepten al Hijo de Dios y obedezcan sus enseñanzas. Al mismo tiempo, denuncia el destino de aquellos que lo rechacen: “A cualquiera, pues, que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos (versículos 32, 33).

De esta manera el Salvador comisionó a sus discípulos a ir a todo el mundo, predicar el evangelio, sanar a los enfermos y consolar a los tristes. Así como él lo había hecho, ahora ellos debían seguir sus instrucciones. La misión de los siervos de Dios en la actualidad tiene la misma vital importancia que la misión de los apóstoles: aceptar o rechazar el mensaje de Cristo produce los mismos resultados que él les anticipó a sus discípulos en esa solemne ocasión cuando los comisionó a enseñar sus palabras a la gente (Spirit of Prophecy, tomo 2, pp. 257, 258).

Dios sabe que Satanás tiene la habilidad de engañar y desanimar; por eso, mediante Cristo ha declarado su poder de salvar. Mediante la promesa de su pacto, Cristo intercede por todos los que se acercan al Padre mediante él. Satanás trata de presentar a Dios como un Juez severo, evitando que los seres humanos conozcan su amor y miseri­cordia, haciéndolos pensar que son demasiado pecadores para recibir su perdón. Por eso, en el lenguaje más claro, el Salvador nos asegura que Dios está lleno de misericordia y compasión, y que él mismo conoce nuestras debilidades por haber pasado por todas nuestras ten­taciones, aunque sin pecar. Conoce muy bien las prácticas del enemi­go y les anticipa a sus hijos lo que pueden esperar; al mismo tiempo, les asegura su ayuda para soportar lo que venga. No hay un sollozo de tristeza, ni un suspiro de angustia, que no traiga dolor al corazón de Cristo. Simpatiza con nuestras debilidades y nos recuerda que Dios, quien tiene cuidado de los pajarillos que vuelan de rama en rama y sabe cuándo uno de ellos cae a tierra, tomará cuidado de nosotros: “Así que no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:31) (Signs of the Times, 1º de agosto, 1900).

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