Lección 1 | Jueves 4 de abril 2019 | ¿Puedes oírme? | Escuela Sabática Jóvenes

JUEVES 4 DE ABRIL
¿PUEDES OÍRME?
Opinión – Sant. 1:19,20
Dios es capaz de sentir cada emoción que experimentamos, porque fuimos hechos a su imagen. Cuando Jesús caminó por la Tierra, experimentó situaciones y emociones como las que enfrentamos hoy. La Escritura nos cuenta que aunque Dios tiene la posibilidad de sentir enojo y castigarnos en el momento, no lo hace. ¿Por qué? Porque es “pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Sant. 1:19, RVR). Él oye no solo las palabras que salen de nuestra boca, sino también lo que dice nuestro corazón.
Escuchar no involucra solamente lo que oímos físicamente. Hay muchas maneras en que escuchamos a una persona, especialmente cuando esta siente que no puede hablar. Cuando nos permitamos entregarnos al poder de Dios, podremos oír como él oye las preocupaciones de las personas que nos rodean, para poder apoyarnos y elevarnos unos a otros. Escuchar crea un sentimiento más profundo de comprensión porque, al hacerlo, recibimos la oportunidad de afirmar constantemente nuestra fe.
Podemos decir con audacia que pertenecemos a Cristo sin tener que pronunciar una sola palabra. Es importante notar que ser “pronto para oír” precede tanto a “tardo para hablar” como a “tardo para airarse”. Escuchar puede ser una de las cosas más difíciles de hacer para nosotros porque, al hacerlo, básicamente nos estamos humillando a la opinión o la experiencia de otra persona, sin im portar cómo nos sintamos o reaccionemos emocionalmente a eso. Estamos dejando de lado el orgullo que tengamos. Esta experiencia es vital en nuestro caminar con Dios porque nos estamos permitiendo ver el mundo y a la gente como Jesús hizo cuando caminó y habló con nosotros. No es fácil, pero tampoco es imposible. Esta seguridad puede y debería ser algo que influencie el ritmo de nuestra vida diaria.
Vemos la evidencia del amor de Dios por nosotros cada día, en la manera en que siempre nos escucha. Dios quiere que, como siervos suyos, revelemos su carácter siguiendo los mismos preceptos. Al escuchar estamos amando a quienes nos rodean, dejándoles saber que nos preocupamos por ellos. La acción misma de escuchar nos permite estar sintonizados con otros, especialmente cuando Dios sabe que quieren acercarse a él. Si no podemos escuchar a un pecador como nosotros, ¿cómo esperamos poder escuchar plenamente a Dios?
PARA PENSAR Y DEBATIR
Piensa en las relaciones que tienes con tus compañeros más cercanos versus desconocidos. ¿Cuán a menudo los escuchas?
¿Cambia tu habilidad de escuchar según la relación que tengas con un individuo?
Mientras escuchas, ¿estás pensando en una respuesta, o realmente estás considerando lo que la otra parte está diciendo?
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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 1: ara el 6 de abril de 2019
LOS RITMOS DE LA VIDA
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Adan Vicente

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