Lección 12 | Domingo 16 de junio 2019 | Aprendamos del error de un rey | Escuela Sabática Adultos

Domingo 16 de junio
APRENDAMOS DEL ERROR DE UN REY
Lee el relato de la curación de Ezequías y la visita de los embajadores de Babilonia: 2 Crónicas 32:25, 31; Isaías 38, 39.
Las Escrituras destacan que los mensajeros estaban interesados en la recuperación milagrosa del rey Ezequías. Sin embargo, Ezequías parece haber guardado silencio acerca de su experiencia de curación. No enfatizó las cosas que hubiesen abierto el corazón de estos embajadores curiosos al conocimiento del Dios verdadero. El contraste entre su gratitud por haber sido sanado en el capítulo 38 y su silencio al respecto en el capítulo 39 es sorprendente.
“Dios lo dejó, para probarle”. Esta visita de Estado fue una ocasión muy significativa; sin embargo, no se registra que Ezequías haya orado especialmente pidiendo orientación especial al respecto, ni que haya buscado asesorarse con los profetas o los sacerdotes. Dios tampoco intervino. A solas, lejos de la vista del público, sin consultar con los consejeros espirituales, aparentemente Ezequías permitió que la obra de Dios en su vida y en la vida de su nación se desvaneciera de su mente. La intención del historiador en 2 Crónicas 32:31 quizás haya sido mostrar con cuánta facilidad se puede dar por sentada la bendición de Dios, y cuán propensos son los receptores de su misericordia a ser autosuficientes.
A continuación tenemos algunas lecciones sobre la fidelidad en la vida familiar que pueden extraerse de la experiencia de Ezequías. ¿Qué otras se te ocurren?
Cada visita al hogar de un cristiano es una oportunidad para que la gente se encuentre con seguidores de Cristo.
Es poco probable que las visitas entablen una conversación sobre cosas espirituales. Los cristianos deben buscar formas respetuosas y apropiadas a la ocasión para compartir las buenas nuevas.
Los cristianos no son llamados a mostrar su prosperidad ni sus logros materiales, por más que reconozcan que son bendiciones provenientes de Dios. Son llamados a “que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9, NVI); o, usando la experiencia de Ezequías como símbolo, para declarar que estaban muriendo, pero Cristo los sanó; estaban muertos en pecado, y Cristo los resucitó y los sentó en lugares celestiales (Efe. 2:4-6).
¿De qué modo puedes usar tu hogar para dar testimonio a los demás? ¿Cómo podrías compartir tu fe en Cristo de manera más directa con los que visitan tu hogar?
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Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 12: Para el 22 de junio de 2019
“¿QUÉ HAN VISTO EN TU CASA?”
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Carlos Martín

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