Lección 12 | Lunes 16 de septiembre del 2019 | Los más pequeños | Escuela Sabática Jóvenes

LUNES 16 SEPTIEMBRE
LOS MÁS PEQUEÑOS
Logos | Mat. 6:25-34; 7:12; Sant. 2:15,16; 1 Juan 3:16-18 PRIORIDADES DEL REINO (MAT. 6:25-34)
Jesús habla a sus oyentes sobre la preocupación. Los exhorta a no preocuparse por su vida, qué comerán o beberán, o qué ropa vestirán, y da ejemplos de aves y flores que reciben lo que necesitan. ¿Cuánto más el Padre celestial les dará a ellos todo lo que necesitan? Él sabe lo que necesitamos.
Entonces, Jesús cierra con el remate de su lección: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mat. 6:33). En la vida hay que tener prioridades. Para no preocuparnos, debemos orientarnos a lo más importante: el Reino de Dios, que representa una relación con Dios. Cuando nos enfocamos en construir nuestra relación con Dios como lo primero y lo principal, Jesús promete que Dios proveerá lo que necesitemos. Eso no quiere decir que nos dará todo lo que queramos cada vez, pero sí que tendremos lo que necesitamos, y más.
Por tanto, ayudar a los necesitados también significa, de forma más importante, que les señalemos a Aquel que provee todo lo que necesitamos. Cuando le entregamos las cosas a Dios, quedamos libres de pensamientos insistentes y ansiedades sobre la vida. Todos tienen dificultades en la vida, pero quienes priorizan a Jesús, reclaman las promesas de la Palabra de Dios y claman a Dios en busca de ayuda, pueden confiar en que él sostiene todo en sus manos y cuidará de ellos. A veces tenemos que esperar que las circunstancias cambien, mientras Dios nos enseña sobre sí mismo y nos edifica en el proceso. Sí, podemos tener la seguridad de que Dios está obrando.
LA FATIGA DE LA COMPASIÓN (MAT. 7:12; SANT. 2:15.16)
Hay momentos en que escuchamos sobre la necesidad de alguien y nos damos cuenta de que no sentimos compasión por su situación… al menos, no lo suficiente para hacer algo en cuanto a ella. Nos volvemos insensibles a la necesidad cuando estamos bombardeados por noticias de tragedias o cuando suceden tan lejos que no nos afectan directamente. Si vemos a una persona sin techo que mendiga día tras día, podemos perder el deseo de ayudar; sentimos la fatiga de la compasión.
Quizá sea por eso que Jesús, en el Sermón del Monte, expresó: “Traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes” (Mat. 7:12). Lo llamamos la Regla de Oro. Es interesante que Jesús enfatiza que esto es “la ley y los profetas”. En otras palabras, tratar bien a otros es un resumen del mensaje principal que se encuentra en la Biblia. Según Jesús, cuando leemos la Biblia de manera apropiada somos impresionados a hacer buenas obras.
Así, estar inmersos en la Palabra de Dios y pasar tiempo con él cada día evitará que sintamos la fatiga de la compasión y nos inspirará a ser determinantes para los demás. Santiago enfatiza que no debemos apartar a las personas cuando vemos una necesidad, y solo decirles que oraremos por ellas: en lugar de eso, tenemos que actuar. Termina el pasaje diciendo: “La fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta” (Sant. 2:17). Está hablando sobre una demostración práctica de fe: por medio de nuestras obras, mostramos fe.
GENEROSIDAD (1 JUAN 3:16-18)
En diversos lugares, la Biblia nos anima a dar generosamente. En 1 Juan 3:17 leemos: “Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?” Este versículo figura después de que Juan explica lo que es el verdadero amor: Jesús, quien dio su vida por nosotros. Entonces nos anima a hacer lo mismo unos por otros.
El verbo griego kleio significa “cerrar” o “acabar”, y se utiliza en el Nuevo Testamento al hablar de puertas, portones, o los cielos -que son cerrados o trabados-. En este versículo, la imagen es la de la puerta de nuestro corazón, que se traba para que no respondamos a las necesidades que vemos. Puede ser que usemos excusas como: “Tengo mis propias cuentas que pagar”: “Todavía tengo deudas en la universidad”: o “Ya estamos haciendo suficiente”. Este versículo no promueve una dadivosidad irresponsable, cuando la persona necesitada es Irresponsable fiscalmente, sino que habla en contra de cerrar nuestros ojos a la necesidad ajena. Quizá no siempre demos dinero: dar tiempo u otros recursos puede ser igual de Importante.
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ESCUELA SABÁTICA PARA JÓVENES
Lectura del folleto Joven
Lección 12: Para el 21 de septiembre del 2019
AMAR LA MISERICORDIA
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
Narración: Adan Vicente

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